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“Olviden las cosas de antaño… ¡Miren lo nuevo!” (Isaías 43:18)

Aguas Vivas es un camino largo y estrecho que siempre se abre a la Vida.  Sin duda, puede doler enfrentar el terreno irregular y peligroso en el que fuimos a la vez víctimas y perpetradores, ¡ajeno a ambos!  Con los ojos abiertos ahora, nos inmutamos ante las malas decisiones que aún podemos tomar a la luz de Cristo Resucitado.  Crecer es difícil y esquivar Su llamado a seguir sobre terreno firme compensa el peso de la obediencia decisiva.  Sin embargo, aquí radica nuestra cura, nuestra felicidad: rendirnos al Cristo luminoso, Sus heridas aún visibles, quien solo tiene el poder de transformar la debilidad en comunión creativa.   

 - Alcanzar

Es por eso que la transformación de las personas con atracción al mismo sexo siempre seguirá siendo el núcleo profético de Aguas Vivas.  Sólo una tercera parte de nuestra gente lucha de esa manera, pero aquéllos que descubren a Jesús en la profundidad del anhelo histórico de la realización del mismo género se convierten en los amantes más fuertes y sensibles del otro sexo.  Como tales, armonizamos con Leanne Payne: “La sanación del ‘homosexual’ es la sanación de todas las personas”.

Un ejemplo de ello —después de un apasionante y liberador día en la cruz en Manila, donde enfrentamos la deshonra en que incurrimos y nos extendimos a nuestra “mejor” mitad, sentí que necesitábamos celebrar el fruto de nuestro sufrimiento —la evidencia de cómo Jesús capacita a  los fieles para ir más allá de la sanación personal en la entrega interpersonal de dones.  ¡Su pasión reclama y realinea nuestras pasiones!

Esa noche, les pedí a dos parejas asiáticas (filipinas y chinas) que compartieran con franqueza cómo Jesús a través de las comunidades de Aguas Vivas en sus tierras ayudó a forjar la vida familiar a partir de lo que el mundo (y la iglesia mundana) definirían como materia prima.  Con gratitud, Jesús ha vencido al mundo.

Cuando era adolescente, Jerry recibió la esperanza de su pastor de que algún día prosperaría como esposo y padre.  El abuso sexual, la atracción al mismo sexo y una promiscua vida como adulto joven resultaron en un diagnóstico de VIH que destruyó la profecía.  Casi por cumplir sus cuarenta años, Jerry vino a encontrarse con un grupo de Aguas Vivas para hacer las paces con Dios.  A Sue —una líder del equipo— no le gustaban los hombres como regla general debido a sus heridas históricas pero a ella le gustaba Jerry y de alguna manera sabía que éste era su chico.

Después de que el grupo terminó, Jerry y Sue comenzaron a salir juntos y él se enamoró rápidamente de ella; él empezó a luchar por el honor de ella.  Él la conquistó y después de un buen consejo ellos se casaron e inmediatamente ella quedó embarazada de él.  Sue liberó un óvulo de un ovario médicamente declarado como muerto, y el niño (y la madre) permanecen libres de VIH.  Están ansiosos por tener un segundo hijo.

Ben conoció a Sara, una mujer china nativa con la intención de superar la desesperación por el fracaso de los hombres en su vida, en el primer grupo de Aguas Vivas en su gran ciudad.  Él acababa de llegar de Estados Unidos para cumplir con un llamado temprano para servir en China.  Abrumado por los desafíos del idioma, la cultura y la fabricación de tiendas de campaña, Ben apenas recuerda haber conocido a Sara en ese grupo.  Sus dos primeros dos años fueron una noche oscura en la que simplemente pasaron, con un retorno intermitente al uso de la pornografía y mucha autocompasión.  Por la gracia de Dios, él reunió y forjó una comunidad de sanación para apoyar su recuperación, la cual había comenzado años antes en un grupo de Aguas Vivas en California.  Él comenzó a orar: “Señor, necesito una esposa hermosa, inteligente y empática si voy a trabajar aquí” (¡Me encanta el hecho de que Ben supiera que su AMS no lo disuadió del don que él era y que necesitaba ofrecer!)

Él volvió a encontrarse con Sara en una fiesta y supo que ella era la respuesta a su oración.  Ellos descubrieron un lenguaje común y un compromiso con la integridad; ellos pronto se casaron y ahora pueden dar fe de cuán ricas y expansivas son sus vidas juntos.  “Simplemente podemos dar tanto más a los demás”.  Están esperando a su primer hijo en unos pocos meses.

Jesús reclama nuestras muy buenas vidas quebrantadas y las refina en el fuego del amor.  Él nos pide que vayamos más allá de lo que hemos conocido para descubrir la plenitud de Su voluntad para con nuestra humanidad.  Eso siempre implica conocer el don que somos y entregarlo.

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