Casa > aguas vivas > Algo Acerca de María

En este particular, tiemblan los evangélicos: ¿el converso católico Comiskey se ha pasado al lado oscuro de la devoción mariana? ¿Está confabulado con la co-redentora, adorando ahora a un cuarto miembro de la Trinidad?  No, yo sólo creo que ella es sin mancha.

Mientras consideraba a esta criatura bendita, vi una imagen del Espíritu puro, el Espíritu Santo, cayendo como una densa niebla en una vasija transparente.  Esa vasija permanecía sola, muy singular en su claridad y forma.  Ésta simplemente irradió la gloria de Dios.  Ella obedeció al Padre como ninguna otra persona y dio a luz al Hijo cuya vida se convirtió en la de ella.  En cada coyuntura de Sus signos y sufrimiento, ella dijo “sí”.

Su vasija es un poco más transparente que la mía.  Sí, nosotros los cristianos poseemos el mismo Espíritu, pero la calidad del vidrio difiere de la de ella.  El mío puede magnificar la luz pero también la difunde.  Y las grietas que están siendo selladas siguen siendo, bueno, grietas.

Lo que me ayuda a analizar a María no son las imágenes exageradas del folclore mariano —atemorizantes gigantes parecidos a muñecas— sino mujeres que conozco que dicen “sí” al Hijo en el Espíritu de la obediencia mariana.  Ellas son pequeñas, generalmente desapercibidas, y al igual que María en humildad y fe de granito.

Sue dejó el lesbianismo por el budismo y finalmente aterrizó en un rincón rural de Tailandia.  Allí, en un monasterio budista, decidió hacerse monja.  Después de años de vida monástica budista, principalmente en Inglaterra, ella dijo “sí” a Jesús (el primero de muchos asentimientos) y comenzó un camino de servicio y formación cristianos.  Ella ahora representa a Aguas Vivas a solo unas millas de su monasterio original.

Recientemente tuvimos una sesión en la aplicación Zoom y ella iluminó la pantalla.  Su risa se desbordaba mientras describía su gozo en esta temporada: ella se deleita con cada miembro del equipo que va y viene, sin esperar lo que no pueden dar.  Ella tiene esperanza en cuanto a las iglesias tailandesas locales que acogen su feliz llamado a la santidad.  Finalmente, ella comienza a ver signos de reforma en el ámbito sexual.  Ella no se preocupa por una Navidad no celebrada en su cultura pagana.  Ella le dice “sí” a Aquél.  “Yo simplemente lo adoré a Él durante cinco horas cantando el otro día después de predicar…  Tuve que parar porque tenía miedo de perder la voz”, se rió entre dientes.

Mi mamá de 95 años siempre se parece un poco a María para mí.  Ella es pequeña y oscura, incitada por Jesús.  Él se hace grande a medida que ella se hace pequeña físicamente.  Mamá sufrió una fuerte caída el otro día en una caminata y la llevaron de urgencia a la sala de emergencias y luego a la UCI.  Una mala escena para cualquier persona sujeta a un hospital trastornado debido al COVID en California.  Un corte en la cabeza y un costado muy magullado no eran rival para el caos de su cuidado —trasladada de una cama a otra, la mano derecha sin saber lo que acababa de hacer la izquierda; fue una pesadilla de la que fue liberada tres días después.

Hablando conmigo desde casa, de muy buen humor, ella dijo alegremente: “No tenía idea de lo que vendría después, así que sólo hablé con Jesús todo el tiempo”.  En un mar de rostros estresados, el Suyo brilló intensamente y ella lo magnificó.  Una enfermera comentó sobre su salida: “Esa mujer es increíble…”

Yo veo el testimonio mariano de Annette todos los días.  Especialmente en su amor por la Iglesia.  María encarna a la Iglesia —ella es el primer tabernáculo, por así decirlo.  Annette supervisa todo el cuidado del altar de su Iglesia Anglicana donde Jesús ha cultivado en ella un profundo amor por la liturgia.  Ella reverencia el tabernáculo y saborea el significado de la comunión y todos sus elementos esenciales.

Su congregación se reúne poco a causa del COVID.  Como ninguno de nosotros se inclina ante la “iglesia” virtual, su adoración se trata de vestir el altar para el video.  Podrían decir que Annette recibe poco de su iglesia estos días.  Falso.  Ella se deleita en servir a Jesús en el altar.  Annette no es ninguna mártir.  Ella, al igual que María, se contenta con hacer lo que Él le pide.  Mientras oraba el otro día, yo vi una foto de Annette vestida de azul, preparando el altar para la comunión.  Le pregunté a Jesús qué significaba: Él me recordó que el azul es el color de María y que Annette, en el Espíritu Santo de María, sirve a Jesús y a los miembros a través de Su mesa.

Algo acerca de María.  Yo no me inclino a pontificar pesadamente sobre María, sino a deleitarme en estas tres mujeres (¡y muchas otras!) que encarnan algo de su esencia.  En vasijas femeninas rendidas, yo contemplo algo de la exquisita vasija singular que dio a luz al Salvador, quien a su vez nos libera a todos.

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