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Amor y Sabiduría 2:
Por qué la Misericordia Debe Dar a Conocer la Herida Homosexual

“El Amor moldea la Sabiduría”. Joseph Pieper

 

La aceptación casi uniforme de la homosexualidad hoy en día no puede ocultar la herida en su esencia.  Ninguna cantidad de celebración social cura la herida; ésta la enmascara, explotando así a las personas que se tragan la mentira de la “bondad gay”.

Citando la desconexión entre una época en la que se celebra el “matrimonio homosexual” mientras los índices astronómicos de depresión, soledad y abuso de sustancias continúan sin disminuir para los hombres “gay”, Michael Hobbes (quien se identifica él mismo como “gay”) reflexiona sin respuestas por qué los liberados siguen esclavizados a comportamientos autodestructivos.  (Juntos y Solos: La Epidemia de la Soledad Gay, Huffington Post, 2 Marzo 2017).  Meritoriamente, él se niega a citar la homofobia como el chivo expiatorio de una reciente encuesta de hombres “gay” de la ciudad de Nueva York en la cual el 75% de los encuestados se definieron a sí mismos como ansiosos, deprimidos, químicamente adictos y tener relaciones sexuales riesgosas.

Hobbes no quiere citar la condición homosexual misma como el problema.  Sin embargo, él da evidencias anecdóticas de la herida a temprana edad en el desarrollo de la identidad de género de los hombres que posteriormente se identifican como “gays”.  Un hombre se pregunta si la crueldad variable de sus compañeros en San Francisco se debe a que “los intimidados se han convertido en los intimidadores.  Tú creces con todo este bagaje y luego te das cuenta que todos los hombres de tu entorno comparten el mismo bagaje”.  Hobbes cita a un sociólogo que presume que una comunidad de sólo hombres “magnifica los desafíos de la masculinidad.  La masculinidad es precaria.  Ésta tiene que ser continuamente promulgada o defendida…”  En otras palabras, un grupo de hombres que trata de resolver su masculinidad buscando probarse a sí mismos sexualmente es una ecuación de alto riesgo, sin ganancia.

El difunto Dr. Joseph Nicolosi sabe por qué.  En su excelente artículo, “El Cimiento Traumático de la Homosexualidad Masculina” (Revista Crisis, 19 Diciembre 2016), él convincentemente muestra cómo el comportamiento homosexual adulto está arraigado en el trauma de género a temprana edad y por lo tanto tiene una innegable dimensión de hostilidad.  Piense en ello: ¿cómo podría una persona que ha rechazado su valor de género debido a una ruptura en los vínculos a temprana edad, al abuso sexual u otras fuentes de vergüenza traumática, encontrar armonía con una persona igualmente quebrantada?  La erotización de la herida electrifica y luego quema a una persona ya vulnerable.  “Lo gay es bueno” desafía la sabiduría y el sano juicio.

Pero la sabiduría no es suficiente; ésta sólo puede destacar lo que necesitamos.  O más bien, a Quién necesitamos.  La única esperanza para los “homosexuales” heridos es el amor sanador y salvador de Jesús.  Las personas cuyos quebrantamientos corren profundamente y quienes temen que no existe sanación, de todos modos son propensas a las defensas que protegen sus heridas.  La herida entonces se convierte en la base de una identidad y un montón de malos hábitos.  Sólo la Divina Misericordia transmitida por amigos sabios y amorosos puede funcionar como “agua viva”.  Así como Jesús asombró a la Mujer Samaritana, sorprendamos a los heridos con bondad que los libera para admitir su sufrimiento y abrirse a la Misericordia Misma.

 

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