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“La dignidad de toda mujer es la responsabilidad de todo hombre”

San Juan Pablo II, Teología del Cuerpo

La prueba de mi amor radica en el matrimonio; se revela en los ojos y el corazón de una persona, una mujer, mi novia.

Yo no seré juzgado por mis dones ministeriales; éstos los ejercito libremente y recibo cierto reconocimiento de parte de otras personas que valoran una instantánea, una tarjeta postal, un vistazo editado de mí.

Annette ve toda la imagen quebrantada, o más bien de una serie de imágenes —la miniserie sin clasificación que no tiene final.  Dios la guarde.

Annette y Andrew

El matrimonio arroja un foco reflector que revela la danza encantadora y sucia —la forma cómo nos bendecimos y nos atormentamos con nuestro amor, o la falta de éste— las esperanzas y los temores de todos estos años, 39 y contando para este matrimonio.  Claro, hay lagunas, todo matrimonio las tiene, pero también tesoros ocultos ante los ojos de los demás que confirman lo mejor de dos personas y establecen el hogar en la tierra.

Me encanta lo que para mí es la cúspide de la Teología del Cuerpo: Juan Pablo exhorta a los casados a no reducir la sexualidad al orgasmo, sino a reconocer y saborear la extraordinaria esencia sexual de la feminidad de ella, la masculinidad de él —la persona detrás de la pasión.  Un matrimonio suficientemente íntegro evoca esa esencia y regala a cada parte con la otra.

El otro día, después de dos meses sin viajar debido al virus, disfrutando mucho el ritmo de Annette y mi vida ininterrumpida juntos, noté algo: la paz de Annette.  Ella se veía encantadora, cómoda, un poco juguetona.  Ella estaba encerrada porque su esposo lo estaba.  Me enamoré de nuevo.

La verdad es que nos casamos, nos comprometimos a un largo periodo en la escuela de posgrado y a procrear bebés, luego despegué sobre una pista y nunca miré hacia atrás (he acumulado casi 3 millones de millas con una línea aérea).  Correr alrededor del mundo puede ser bueno para el Reino, pero es el infierno en un matrimonio.  Annette aprendió a asociarse conmigo desde la distancia.  Costoso.  Nuestro ritmo sincopado no le ha servido bien.  Su recompensa es celestial, la mía de purgatorio.  ¿Quién dijo que la vida era justa? ¡La misericordia triunfa sobre la justicia!

Dejando de lado las ansiedades normales, ella es más bella cuando su hombre está cerca.  Se podría decir que la pandemia invitó a Annette a respirar.  Yo saboreo el don.

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