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He Aquí el Cordero 1: Cicatrices de Oro –

Otra Cuaresma.  Recibimos la ceniza en la frente como una señal de arrepentimiento.  Dejamos ir las cosas vanas para tomar lo que realmente importa.  ¿Puedo sugerirte que camines durante los próximos 47 días con el personal del Ministerio Desert Stream / Aguas Vivas?  Nosotros nos arrepentimos en nombre de la Iglesia por sus fallas en representar bien a Jesús ante nuestros hermanos y ante el mundo.

No somos penitentes amargos o severos.  Nosotros somos ella.  Amamos a la Iglesia y estamos sujetos a sus errores.  Tomamos nuestros lugares como víctimas y perpetradores de la Novia que aspira y cae de bruces.  Nosotros también, postrados ante su altar, marcados por el símbolo del polvo, nos lamentamos.

Nosotros experimentamos esto juntos en nuestra Capacitación Aguas Vivas realizada en el Cañón Malibú.  Después de permitir que Jesús revelara nuestras heridas más profundas, nos juntamos en silencio ante la Cruz y buscamos la misericordia para extenderla a las personas más prominentes que nos hirieron.  Es notable el hecho de que la mayoría de quienes dieron su testimonio nombraron a personas cristianas como sus perpetradores: derribados (pero no destruidos), entre quienes dieron testimonio estuvo la ex-esposa de un distinguido doctor que la abandonó por un modelo más nuevo, el hijo de un padre devoto que abandonó su fe y su familia por la cultura oscilante de los años 70’s, el ministro traicionado por colegas que pudieron prescindir de él.  El impacto: una tentación de cerrar nuestros corazones a la misma comunidad que podría ser nuestra sanación.

Pero Dios, quien es rico en misericordia, nos invitó a jugar Su carta oculta: perdonar a nuestros captores y de ese modo romper las cadenas que nos atan a ellos.  El perdón cambia completamente los planes del enemigo y provoca un bien mayor a través de nosotros; reclama nuestras heridas, especialmente las “cristianas”, como fuente de sanación.  Sólo la Divina Misericordia tiene el poder de transformar la ofensa original en una fuente de vida, primero en los miembros quebrantados de la Novia y luego en el mundo.

kintsugi

Una buena manera de conceptualizar la misericordia divina fue ofrecida por una querida amiga de Desert Stream.  En nuestra capacitación, ella notó la gran belleza de los quebrantados que dieron testimonio de la misericordia que les dio nueva vida; ella ofreció la metáfora del arte japonés de “kintsugi”, por el cual el oro se mezcla con la laca reparadora al reconstruir las cerámicas rotas.  El objetivo es honrar la historia, aunque quebrantada, del objeto y exquisitamente incorporar la reparación en la pieza en lugar de disfrazarla.  Tal como lo revela la foto, se realza la belleza del objeto mediante su cicatriz dorada, la cual lo hace más atractivo en su reparación que en su integridad original.

Entonces, en esta Cuaresma nosotros procedemos a honrar nuestras historias de heridas, especialmente las heridas causadas por la iglesia.  En el poder del arrepentimiento y el perdón, permitiremos que Jesús cubra de oro las heridas para que Él pueda brillar sobre nuestras oraciones y hacerla más bella.  Nosotros queremos la belleza para las cenizas, comenzando con nosotros mismos y extendiéndola a toda la Novia.  ¿Podrías unirte a nosotros en esta Cuaresma mientras identificamos nuestros pecados colectivos, nos arrepentimos y pedimos misericordia para hacer maravillosas las heridas para nuestros hermanos y el mundo?

“En este Miércoles de Ceniza, Jesús, nosotros nos arrepentimos de cualquier endurecimiento de nuestros corazones debido a las heridas causadas por cristianos.  No somos tan inteligentes: las heridas de uno proceden de nosotros hacia muchas personas en este cuerpo.  Acudimos a Ti —la Cabeza del Cuerpo, el Cordero que fue sacrificado— y te pedimos paciencia para esperar ante Ti esta Cuaresma.  Concédenos Tu amor por Tu novia, comenzando con la misericordia por nosotros.  Que podamos extender la misericordia generosamente esta Cuaresma a nuestros captores.  ¡Libéranos para liberar a otros!  Perdónanos por resistir a quien Tú amas.  Cubre de oro nuestras grietas en el poder de la Misericordia Todopoderosa, oramos”.

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