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Arrepiéntanse –

Yo me uní a la Iglesia Católica debido (entre otras cosas) a su testimonio acerca del matrimonio y la castidad; yo muero cada día como Católico debido a los hermanos que empañan ese testimonio defendiendo el “matrimonio gay” y todas las cosas relacionadas al movimiento LGBT.

No nos vayamos tan largo y veamos al anfitrión del programa de entrevistas Stephen Colbert quien regularmente apoya la práctica homosexual, o el comediante Jim Gaffigan quien llevó a su familia a agitar las banderas del arco iris en el reciente desfile del Orgullo Gay en la ciudad de Nueva York.  O el periódico quincenal independiente católico National Catholic Reporter el cual apoyó el hecho de que el Obispo Thomas Paprocki de Springfield, Illinois fuera despedido porque él estableció pautas para asegurarse de que los “gays casados” y todos que participan en sexo fuera del verdadero matrimonio primero se arrepintieran si van a participar activamente en la Iglesia (Decreto sobre el “Matrimonio” entre Personas del Mismo Sexo y Asuntos Pastorales Relacionados, 12 Junio 2017).

El reportero Michael Sean Winters tituló su despreciable artículo “El Desquiciado Decreto del Obispo Paprocki sobre el Matrimonio entre Personas del Mismo Sexo” (26 Junio, 2017).  La única cosa desquiciada aquí es un católico que afirma tomar su fe con seriedad y que sin embargo apoya el hecho de que las personas vulnerables asuman su “Yo” gay y las prácticas homosexuales.  Las personas heridas merecen algo mejor.  Mejor es Jesucristo.

La única forma en que un católico comprometido o cualquier cristiano hipócrita llegue a conocer al verdadero Jesús es siguiendo el sencillo y misericordioso llamado del Obispo Paprocki a arrepentirse.  ¡Arrepiéntanse!  ¡Nosotros podemos cambiar!  Dios nos da la gracia para salir de las sombras demoníacas donde incluso los fieles son reducidos a las soluciones y trivialidades mundanas.  En vez de eso, podemos volvernos a Su luz y comenzar a enfrentar con valentía el desastre que hemos hecho de nuestras vidas, y la misericordia que se abre marca un Camino completamente nuevo.

Nadie mejor que yo conoce la división del alma, y la oscuridad espiritual que le rodea, cuando un alma desafía a su Creador “saliendo del closet” para convertirse en un Yo enajenado e influenciado por el movimiento LGBT.  Ese poder se rompe sólo admitiendo el error de uno y volviéndose a Jesús.  Para ello necesitamos que los líderes de la Iglesia y los laicos por igual sigan el ejemplo audaz del Obispo Paprocki.  Y cierro con la sabiduría del Obispo:

“No es odioso decir que una acción inmoral es pecaminosa.  Por el contrario, es lo más compasivo que podemos hacer para ayudar a las personas a apartarse del pecado.  Ignorar las acciones erróneas de otra persona es un signo de apatía o indiferencia, mientras que la corrección fraterna es motivada por el amor para el bienestar de la persona, como puede verse en el hecho de que nuestro propio Señor Jesús instó dicha corrección (Mt 18:15).  De hecho, el llamado al arrepentimiento está en el corazón del Evangelio, cuando Jesús proclamó: “El Reino de Dios está cerca.  ¡Arrepiéntanse y crean las Buenas Nuevas” (Mc 1: 15).

Las Buenas Nuevas es que la misericordia y el perdón de Dios se extienden a aquéllos que se arrepienten.  La misericordia no significa aprobar algo que es pecaminoso, sino que absuelve al malhechor después de que se da un cambio de corazón en el pecador a través del don de la gracia de Dios.  No es la Iglesia la que debe cambiar para ajustar sus enseñanzas a las visiones del mundo, sino que es cada individuo quien está llamado a ser configurado a Cristo”. (Homilía de las Oraciones de Reparación por el Matrimonio entre Personas del Mismo Sexo, 20 Nov 2013).

Por favor oren para que los Católicos se alineen con su verdad sobre el matrimonio, la castidad y el don del arrepentimiento para todos los pecadores sexuales.

 

 

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