Casa > aguas vivas > Choque del Reino 1: Luchando contra el Ayuntamiento

Nosotros nos reunimos frente al Ayuntamiento junto a la estatua de Lincoln, con Abe y su hijo Tad.  Adecuado.  Aquí estábamos nosotros, cristianos de todas las tendencias, diversos pero unidos en el amor de nuestro Padre que escucha y se inclina para hacernos grandes.  Católicos muy arreglados, personas terrenales de Jesús, jóvenes latinos con osada autoridad Pentecostal, Bautistas de ojos claros que abogan de rodillas por la venida de Su Reino, acordamos juntos: “Ser glorificados en nuestro testimonio de cambio, una elección que todo adolescente merece…”

Luchando contra el Ayuntamiento (Kansas City)

Nos estábamos preparando para la audiencia pública sobre los esfuerzos casi contundentes del Ayuntamiento de Kansas City para aprobar una prohibición de consejería para adolescentes que buscan un cambio.  En las escalinatas ligeramente arriba de nuestro grupo de oración, los activistas del arcoíris gritaban “Aquí estamos y somos raros”…  Sí, lo sabemos.  En verdad, el grupo de haraposos gritando que sus intercesiones predominan el panorama político-social de Kansas City.  Ellos gritan sus lamentos desde todo tejado, el Ayuntamiento asiente fríamente y nadie cuestiona. 

Una gran multitud en la cámara del Ayuntamiento: dividida equitativamente entre el colectivo del arcoíris y los cristianos que acompañaban a miembros del Ministerio Desert Stream.  A medida que transcurrían las historias de tortura a manos de pastores y terapeutas diabólicos, yo no pude evitar notar una inquietante similitud (historia revisionista, ¿alguien?) en los argumentos: un adolescente inocente, un ayudante malvado, ahora adulto quebrantado cuya venganza es reivindicar presión política para asegurarse de que todo adolescente experimente la “alegría” de agregar otro adjetivo extraño a la propia identificación sexual, ya sea pansexual, no binario o pre-transgénero. 

Como padre de familia, no pude evitar discernir la falta de alguna presencia/guía paterna real en la vida de estos jóvenes.  Ahora sujetos a las identidades de género distorsionadas de otros, estos pobres jóvenes no tienen la oportunidad de crecer en medio de una comunidad vivificante.  Ellos son vulnerables, no debido a la “terapia de conversión”, sino debido a las soluciones débiles que les brindan la comunidad clínica y la cultura imperante. 

El Padre los ama y sólo quiere sanarlos.  Él sigue manifestándose, pero estas celebradas “víctimas” del arcoíris no pueden verlo o no lo verán a Él.  ¿Quién necesita a Dios cuando los de tu lado son los que predominan?  La amigable respuesta entre los testigos y el comité sugiere que el Consejo se ha dejado convencer por el lamento LGBT+: “Nosotros hemos sido heridos y ustedes tienen que evitar que todos nos lastimen más”.

Dos horas después, nosotros compartimos nuestras perspectivas.  Llegó mi turno.  Superado por un poder mayor, yo exploté y exigí verdadera justicia: ‘¿Por qué la libertad LGBT+ de transformarse en cualquier variación de género que uno quiere debe excluir a las personas que entienden la libertad de manera diferente? ¿Por qué a las personas que desean reconciliarse con su género biológico o superar la atracción al mismo sexo se les debe negar una buena atención psicológica?  Yo insistí en que la terapia de conversión es un argumento de los ogros el cual está diseñado para ocultar la agenda que impulsa el proyecto de ley: caminar por nuestro camino o autopista LGBT+”.   

Entonces el colectivo del arcoíris se tornó agresivo.  Ellos se pusieron de pie gritando y agitando banderas del arcoíris.  Detrás de ellos, cristianos se pusieron de pie y oraban: algunos levantaron sus Biblias.  Los reinos chocaron.  La moderadora exigió orden en su corte.  Los poderes oscuros se manifestaron y casi se abalanzaron sobre mí. 

Las cartas están echadas.  Los activistas LGBT+ de hoy en día criminalizan otras formas de percibir y resolver los problemas de identidad sexual.  Los cristianos están en la línea de fuego.  Nosotros debemos estar dispuestos a adoptar una postura en la plaza pública sobre cómo entendemos la elección y la libertad de asegurar buenos defensores de nuestras elecciones. 

Por favor oren: el Ayuntamiento de Kansas City votará este jueves 14 de noviembre sobre la prohibición de consejería.  Si esta audiencia es un indicio, el Consejo ya ha tomado una decisión.  Oren para que la excelente intervención legal del Consejo de Libertades marque una diferencia.  Oren para que despertemos a la relevancia de Jesús para todos los jóvenes con confusión de género y cómo unas cuantas personas heridas están tratando de ocultar esa verdad.  Nosotros debemos transmitir la venida de Su Reino como nunca antes, pase lo que pase.

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