Casa > Blog De Andrew > Claro para Escuchar

“Hoy por primera vez escuché a los pájaros cantar”. Así dio testimonio una mujer de nuestra Capacitación Aguas Vivas en México cuyos oídos s  e habían hecho eco de acusaciones demoníacas. A medida que el Padre buscaba a Su hija, los miembros del equipo de líderes le hablaron en oración unas cuantas palabras verdaderas acerca de su estado como Su hija amada. La presencia real confirmante de Dios la liberó del tormento. Una Voz prevaleció sobre muchas voces falsas y la liberó para que escuchara, para que oyera en silencio a Dios cantando sobre ella a través de un pajarito.

No todos nosotros somos poseídos de esa manera. Pero la mayoría de nosotros vivimos en el desorden de las demandas ruidosas que compiten por nuestra atención las cuales desplazan Su pequeña Voz. ¿Con qué frecuencia no escuchamos la Palabra que podría ser nuestra libertad? ¿O la de otra persona?

El otro día estando en casa, yo estaba escuchando algo con mis audífonos mientras realizaba la limpieza, un escenario conocido en el cual yo trato de manejar mi propio pequeño universo. Annette trataba en vano de llamar mi atención. Exasperada, ella gritó: “Estamos juntos en esta casa, y sin embargo solos. ¡Eso es simplemente grosero! Grosero y revelador. ¿Qué otra cosa no escucho cuando me sumerjo en un mundo de audio que rechaza la quietud? El salmista declara que “los cielos comparten la noticia”, pero yo no estoy escuchando. Yo puedo y repelo las agitaciones del Espíritu (¡sin mencionar las de mi esposa!) con el ruido.

Sin embargo, hay momentos de bendición cuando escuchamos a nuestros corazones. Annette y yo estamos haciendo el Programa “La Bella y La Brecha” con nuestros queridos amigos Los Nobregas; juntos guiamos a parejas en conflicto a través de un breve curriculum y ejercicios de escucha. Annette y yo entramos y “ejercitamos” nuestras propias habilidades para escuchar, especialmente en las áreas que se nos hace difícil hacerlo. Nunca deja sorprenderme la sanidad que viene a través del lenguaje cortés de Annette.

Recuerden mis palabras: nunca seremos un ministerio que reemplaza el encuentro cara a cara con el ruido de una sala virtual, ¡por más noble que pueda ser el blog o el video! Necesitamos reunirnos, aquietar nuestros corazones, y escuchar.

Quietud. Jesús siempre está llamando en la quietud. Cuando yo no comienzo el día en silencio expectante, yo sé que estoy en problemas. Ir a misa todos los días ayuda. Ante el Crucificado, me siento envuelto en Sus brazos eternos, por lo cual yo trato de llegar temprano y quedarme un hasta un poco más tarde. Yo necesito descansar en Él quien lo controla todo a través del amor perfecto. Los temores y las dudas se desvanecen en Su presencia. Él habla más fuerte en el silencio.

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