Casa > aguas vivas > Cómo el Amor absorbe la Vergüenza

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“La vergüenza sólo puede ser absorbida por el amor verdadero, un amor que afirma el valor de la persona y busca el mayor bien para él o ella con toda su fuerza”.

Desde que leí por primera vez estas palabras de Karol Wojtyla (antes de convertirse en Juan Pablo II), he reflexionado sobre esta verdad. Y he sido testigo de ésta en la acción: el amor santo hace desaparecer el velo de la vergüenza que nos rodea hasta que realmente vivimos en la luz de ese amor.

Nos acercamos a la Cuaresma el próximo miércoles. Tenemos más de 40 días para reflexionar sobre la expresión del amor santo en Cristo Jesús. Cuando Él expone las nuevas capas del pecado para purificar el amor en nosotros, nosotros hacemos bien en permitirle a Él que absorba nuestra vergüenza. Esa sensación de estar expuesto, la desnudez que experimentamos cuando Él revela nuestra mezcla de motivos, puede tentarnos como la pareja original a apartarnos del amor. Mantente cerca de Él. Mantente cerca de las personas que lo aman y que te sostienen en el amor santo. El amor conquistará la vergüenza y protegerá tu corazón vulnerable.

Permíteme darte algunos ejemplos. Nosotros tuvimos una maravillosa capacitación en Filipinas con un equipo mayoritariamente asiático. Todos habíamos pasado por un montón de cambios duros y llegamos expectantes pero tentados por algo de miedo. Para mí, toda la escena internacional se había convertido en algo vergonzoso debido a una serie de experiencias negativas con antiguos colegas. Y todos sabíamos que enfrentamos grandes retos al acoger a los católicos romanos en medio de un contexto que solía ser evangélico y que provocaba ciertas reacciones entre los Católicos.

Jesús preparó el equipo dándonos grandes corrientes de amor de unos por los otros. Cada vez que nos reuníamos, parecía que aumentaban los niveles de agua de nuestro respeto y afecto mutuos. Era el amor santo, terrenal, profundamente humano pero divino. Yo expresé la vergüenza que sentía; el rostro de Jesús en mis colegas hizo desaparecer la confusión y me liberó para movilizarme para la misión. Incluso cuando ciertas personas se quejaron de mis puntos de vista católicos, yo no volví a la oscuridad. El Amor me liberó para soportar los inevitables conflictos pero sin deformarme. El Amor conquistó la vergüenza.

Recién acabo de terminar una maravillosa conferencia en Los Ángeles. Mientras estuve allí, me encontré con tres hombres que significaron mucho para mí en las últimas tres décadas: los Pastores de la Viña Don Scortino, Bill Dwyer y Brad Bailey. Habiendo enfrentado ahora muchos líderes que ya no apoyan Aguas Vivas y la transformación de las personas con atracción hacia el mismo sexo, sentí un poco de miedo y vergüenza. ¿Todavía me acogen allí? Su defensa incondicional fluyó como el agua en la tierra seca. Su amor absorbió la vergüenza y creó un espacio protegido para que yo prosperara.

Durante la conferencia misma, se juntaron muchos de todo sureste. Secadas por los duros vientos de la herejía, estas personas buscaron la Presencia Real, el aceite de la unción y las aguas misericordiosas a fin de prosperar en su compromiso con la integridad sexual. Pilar, una mujer encantadora y líder de Aguas Vivas a quien Jesús suavemente restauró del impacto de una historia de lesbianismo, lo dijo mejor: “Jesús está trayéndome hacia una temporada de intimidad que yo nunca habría conocido si no hubiera ofrecido mi quebrantamiento a Él”. La verdadera intimidad absorbe la vergüenza de los falsos amantes.

Esta Cuaresma, permitamos que esta santa intimidad absorba la vergüenza que aún cargamos con nosotros. Cada semana, yo estaré escribiendo sobre uno de los 7 pecados capitales. A medida que le pidamos a la Luz del mundo que exponga los matices de estos pecados en nosotros, yo te insto a acoger el Amor en tu quebrantamiento. Expuesto, busca refugio en el Crucificado. Deja que Él brille en tu valor intrínseco; deja que ese valor crezca y desentierre el pecado que todavía nos acosa. El Amor Santo absorbe la vergüenza.