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“Nosotros ‘asumimos’ completamente nuestra verdadera identidad dentro de las relaciones.  El sentido positivo del Yo, arraigado en el mérito y el valor, surge de un entorno que es empático, brinda apoyo y atención y está en sintonía con nosotros, en el cual se establece un apego seguro.  Cuando nos importan y estamos en sintonía con las necesidades de la otra persona, y cuando nos solidarizamos con su mundo emocional, ayudamos a los demás a interiorizar un sentido de bienestar”.Coming Home

Dra. Janelle Hallman, Living the Truth in Love (Ignatius Press)

¿Cuántos jóvenes emocionalmente no tienen un lugar donde refugiarse? ¿Cuántos han sido dejados a la deriva por un rompimiento en sus primeros vínculos de amor? ¿Cuántos corderos enojados y hambrientos abandonan el testigo de su propio cuerpo y el Buen Pastor, luego se transforman en otras versiones de sí mismos y parejas sexuales con el fin de asegurar ese amor? ¿Cuánta de la tendencia ‘trans’ es sostenida por la escasa capacidad de las personas para acoger el buen don de su humanidad de género a través de personas suficientemente íntegras que crean un refugio para ellos en su amor constante?

Estas preguntas surgieron en mí a lo largo de un día intensivo para líderes patrocinado por Courage la semana pasada.  El Dr. Paul McHugh de la Universidad John Hopkins quien llevó allí a su equipo para frenar la cirugía de cambio de sexo cuando se hizo evidente que la mayoría de los jóvenes cambian de opinión y posteriormente se lamentan de dicha cirugía, se dirigió a nosotros y dejó en claro que la verdadera batalla es espiritual y filosófica –“¿qué constituye la naturaleza humana?”  Si nuestro Yo biológico tiene un significado sustancial, entonces debemos dirigir a las personas sobre un camino de solidaridad amorosa que les ayudará a volver a casa a su verdadero Yo.  Otra nota importante, el Dr. Paul Sullins es uno de los más destacados investigadores hoy en día sobre los efectos del “matrimonio homosexual” en los niños.  Su evidencia de que estos niños tienen más del doble de probabilidades de desarrollar serios problemas emocionales dejó en claro que “la ausencia de complementariedad sexual crea obstáculos en el desarrollo de un niño”.

Nosotros estamos creando una generación emocionalmente indefensa que no quiere escuchar que necesita volver a casa a cualquier cosa más que sus nuevas libertades.  Pero estas libertades les hace más daño; la necesidad de atención empática, amorosa y en sintonía es lo que necesitan a fin de reconciliarse con lo que son.  Entonces cuando la Dra. Janelle Hallman terminó el día con tres horas de recuento de cómo ella ha cuidado de mujeres con una serie de problemas de identidad durante más de 25 años, yo escuché y me conecté con su sintonía con las verdaderas necesidades detrás del Yo “gay” o “trans”.

Yo me maravillé de su experiencia como terapeuta, empoderada por el Espíritu Santo y su propia integridad como mujer, que le ha permitido caminar por años con personas heridas en toda su gloria defensiva hasta que se logra la confianza y puede comenzar la tendencia a las necesidades básicas.  El amor gana, cuando cuidadores como Janelle se convierten en un hogar (de personas) para aquellos que son emocionalmente errantes.

Esto me trajo una avalancha de recuerdos sanadores.  Muchos años atrás, siendo un joven ministro casado, me invadió una avalancha de deseos hacia personas del mismo sexo.  Yo sabía que era un síntoma de necesidades más profundas y defensas obstinadas que yo tenía que enfrentar con atención especializada.  Yo inicié una larga relación con un increíble terapeuta cristiano que era fuerte y masculino, pero profundamente sintonizado con mi situación y quien fue sabio en ayudarme a indagar más allá de la superficie.  Yo trabajé varios problemas profundos relacionados al tema del “padre” con este sanador paternal y él me ayudó a integrar aún más mi anhelo de amor masculino en las amistades reales, no en las fantasías vergonzosas.

Jesús quiere lo mejor para nosotros y Él quiere que nosotros demos lo mejor a nuestros seres queridos.  Si yo no hubiera encontrado el tipo de cuidado amoroso que encontré, es decir, un hombre que me ayudara a afianzarme en mi hogar como un hombre suficientemente íntegro, es posible que yo no hubiera podido proporcionar un hogar para Annette y mis cuatro hijos.

Yo estoy a punto de proceder a nuestra Capacitación Aguas Vivas donde hombres y mujeres a quienes Jesús está restaurando están buscando reunirse en grupos a fin de proporcionar lugares seguros de sanidad en la iglesia para vencedores, personas que luchan por su identidad.  Oren por nosotros mientras nos humillamos ante Dios y los unos a los otros para convertirnos en un hogar para los demás.

 

 

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