Casa > aguas vivas > ¿Desapareciendo?

Yo conocí a Carol hace más o menos un año en un café.  Ella era bonita, con hermosos ojos y un estilo genial.  Ella también estaba escondiendo lentamente su feminidad en un intento de hacer una “transición”.  Yo sentí intuitivamente sus años de tormento y busqué reforzar amablemente la belleza que yo contemplaba en ella.   

A medida que transcurrieron las semanas, ella desapareció detrás de ropa de hombre y vello facial.  La semana pasada la vi como “Kevin”.  Mi mente se quedó en blanco y con tristeza la miré.  Su voz al saludarme sonó como un chillido como si ella (de unos 30 años de edad) estuviera atravesando la pubertad.

Estoy buscando a Dios y un sabio consejo sobre cómo cuidarla mejor en las pequeñas formas y momentos en que interactuamos.  Yo oro por su familia que pudo haber estado de acuerdo con la forma en que Carol resolvió su conflicto de identidad de género.  ¿La lógica? “Es mejor que Carol desaparezca a que Carol se quite la vida”.  Estoy de acuerdo.  Yo me regocijo en su vida y respeto su derecho a elegir cómo resolver un conflicto de género que llevaba bastante tiempo soportando.

Su “cura” es costosa: en su propio cuerpo (hormonas tóxicas y cirugías invasivas) y en su red social (desmantelamiento de viejos vínculos).  ¿Se le dio la opción de explorar el reconciliarse con su Yo biológico?

El alcalde y el Consejo de Kansas City votarán este jueves para negarle a ella o a cualquier persona esa opción.  Mi ciudad ha iniciado una prohibición de la “terapia de conversión” —palabra clave para cualquier menor en conflicto que busca ayuda para reconciliarse con su género de nacimiento.  El proyecto de ley destaca “Vías de Género”, un centro local de tratamiento que ofrece toda la libertad a los jóvenes disfóricos excepto resolver los motivos psicológicos de por qué la persona está rechazando su derecho de nacimiento.     

Las autoridades han ocultado su agenda de la vista pública.  Anunciaron el proyecto de ley y su victoria casi absoluta sólo después de una protesta de parte de nosotros y otras personas.  Hasta ahora, nadie de la alcaldía se ha ofrecido a hablar con nosotros.  Ellos saben lo que quieren y lo persiguen.  Quieren que desaparezcamos.  De ninguna manera.

Nosotros no podemos desaparecer.  Debemos decir la verdad de cómo la fe y un proceso profundo nos permitieron superar las identidades homosexuales y transgénero.  Daremos a conocer nuestras historias en el Ayuntamiento este miércoles.  Vengan a orar con anticipación a las 9:30am en las escalinatas de la alcaldía o a las 10:30am  en las cámaras del Consejo.  ¡Oren por nosotros!  

Oren para que podamos transmitir de manera razonable y amorosa un camino alternativo hacia la sanidad.  También oren para que formemos un buen consejo legal para luchar contra el ayuntamiento en caso de que la prohibición sea aprobada el próximo 31.  Este no es un buen momento para que Kansa City imponga dicha prohibición, como lo han demostrado las recientes decisiones en Tampa, Florida y Nueva York.

Un extraño poder ha oscurecido el entendimiento de las autoridades claves bien intencionadas.  Debemos romper ese poder diciéndoles a las personas toda la verdad.  Denle a cada persona una opción —, ¡pero denle una cuál elegir! Kansas City quiere quitarles esa opción.  No los dejaremos.  En vez de desaparecer, brillaremos a través de la confusión.

“Hemos renunciado a todo lo vergonzoso que se hace a escondidas.  No actuamos con engaño ni torcemos la Palabra de Dios. Al contrario, mediante la clara exposición de la verdad, nos recomendamos a toda conciencia humana en la presencia de Dios” (2ª Cor. 4: 2)

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