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“Y habrá allí una calzada que será llamada Camino de Santidad” (Is. 35: 8)

Hoy en día los medios de comunicación bloquean la mayoría de los esfuerzos para lograr la integridad sexual.  Atrás quedaron los días en que algunos periodistas con honestidad exploraban a los cristianos quienes afirmaban haber encontrado una salida a la confusión de género a través de una comunidad centrada en Jesús.

Despejando un Camino

En vez de eso, la prensa empaña nuestro camino hacia la castidad con escombros ridículos —acusaciones falsas de que nosotros abusamos y manipulamos, acumulamos millones, y en oración electrocutamos a la persona para expulsar su inclinación “gay”.  Eso es puro engaño, y tosco en eso. 

Por ejemplo, la revista “The Advocate” (el Defensor, en español), el más antiguo y más grande andrajo “gay”, desde hace un mes estuvo criticando duramente nuestra conferencia de un día en Filadelfia; ningún periodista asistió ni habló con nosotros al respecto.  En cambio, uno de sus despistados comunicadores juntó algunos mitos sobre nosotros y la naturaleza del cambio (peligrosos conversionistas que ponen en riesgo a los jóvenes por ofrecerles algo más que confirmaciones LGBT).  Aparentemente, el escritor también es un científico social que hace referencia a estudios no identificados sobre por qué cualquier hombre joven que aspire a amar a una mujer en vez de tratar de llegar a ser una mujer tiene más probabilidades de quitarse la vida.

Yo creo que es más bien lo contrario.  Cualquier persona que busca la castidad está buscando la integración —en verdad un camino desafiante, pero ¿acaso no lo es cualquier búsqueda de la integridad?  Aspirar a la solidez en la propia identidad y relaciones requiere de un esfuerzo humano y una gracia extraordinaria.  La belleza de Dios nos invita a apartarnos de las cosas que alguna vez nos parecieron correctas y luego seguir un camino, lentamente.  Jesús proporciona la manera, y el camino conduce a la sensatez, el equilibrio, el respeto propio.

No estoy seguro qué es lo que impulsa hoy en día a la mayoría de los bocones occidentales a tirar tanta basura en ese camino ascendente.  ¿Es tan simple como las personas que no quieren crecer en castidad y que odian a quienes sí quieren vivir dicha castidad?

La versión francesa de Aguas Vivas ha estado bajo peores ataques que el que nosotros enfrentamos en Estados Unidos.  El año pasado, varios reporteros franceses se infiltraron en sus filas y filmaron sesiones grupales, violando todos los derechos a la privacidad.  Acaba de salir un libro que relata la exposición, justo cuando va a realizarse una reunión entre los líderes franceses de Aguas Vivas y el gobierno francés que decidirá en noviembre si se permitirá que Aguas Vivas exista oficialmente en Francia.

Cosas difíciles.  Oren por el equipo de líderes franceses.  Al igual que ellos, nosotros podemos regocijarnos en la persecución por lo que es correcto.  Y podemos llorar por una generación a la que se le está vendiendo una sarta de mentiras sobre sus destinos sexuales.  Sin embargo, no tenemos tiempo para darnos palmaditas en la espalda o llorar de rodillas.  Debemos despertarnos y clamar al Espíritu de Dios para que nos fortalezca para que así podamos hacer el buen y duro trabajo de despejar el Camino de Jesús para todo pecador sexual que lo busca a Él.

De nosotros depende despejar el camino para la castidad.  La dignidad de una generación depende de ello.  Por favor únete a nosotros este miércoles a las 3pm cst.  Nosotros como miembros del personal del Ministerio Desert Stream estaremos ayunando y orando a través de “Convirtiéndonos en las Buenas Nuevas”.  Convirtámonos en castos testigos juntos.

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