Casa > Blog De Andrew > Dolores de Nacimiento

“Este niño está destinado a causar la caída y el levantamiento de muchos en Israel, y a crear mucha oposición, a fin de que se manifiesten las intenciones de muchos corazones. En cuanto a ti María, una espada te atravesará el alma” (Lc 2:34, 35).

Simeón profetiza los cambios profundos incitados por el Príncipe de la paz. Quizás por eso es que el día después de Navidad celebramos al primer mártir de la Iglesia, San Esteban; habiendo apenas mediado sobre el nacimiento de Jesús, honramos la cruel muerte de quien encarnó a Cristo perdonando a sus asesinos mientras lo lapidaban (Hechos 7).

Lo que une aún más este nacimiento y muerte es el semblante angelical compartido por Esteban en su testimonio (Hechos 6:15) hasta la muerte y por Jesús en Su nacimiento. La cuna apunta siempre a la Cruz, la cruz de Jesús y nuestras pequeñas cruces, Su presencia nuestra esperanza radiante en medio del sufrimiento padecido por y a través de Él.

Un sufrimiento particular que aumenta entre las familias fieles durante la Navidad es cuando uno de sus miembros “sale del closet”, y ahora insiste en su Yo “gay” o el matrimonio homosexual (o alguna variante del quebrantamiento de género). Ese es a menudo el “regalo” que éstos ofrecen a sus desconcertados seres queridos en los días festivos. Un amigo describió la devastación causada por un pobre pariente que ahora insiste en que él es una mujer; se presentó para la cena de Navidad con un traje de drag queen y desorientó a todos los presentes, especialmente a su abuela de 90 años de edad. Otro amigo me compartió con tristeza cómo toda su familia de origen se rehusó a hablarle (mucho menos reunirse con él) en Navidad por su negativa a asistir a la boda “gay” de su madre. Otra persona, un padre de cuatro hijos recién descubrió que está compartiendo su esposa esta Navidad con otra mujer, una relación a la que ella no tiene intención de renunciar.

Yo sólo siento misericordia hacia las personas con conflictos sexuales, y creo que todos deben ejercer el libre albedrío en cuanto a lo que hacen con esos conflictos; sin embargo, eso no hace que cada elección sea buena. Yo siento una misericordia entremezclada con temor santo hacia las personas que resuelven sus conflictos afirmando una identidad, y ejerciendo versiones de la amistad y el matrimonio que desafían al Creador y Redentor de todos.

Sin embargo, mi mayor dolor radica en los familiares a quienes les dan un frágil veredicto de “acéptame o ¡vas a ver!” por parte de los seres queridos que se encuentran bajo una dispensación distinta de la ortodoxia cristiana. A estas familias se les pide cambiar sus puntos de vista sobre la creación, la redención y el amor por las creencias extrañas. ¿Justicia para todos? “Salir del closet” se puede describir mejor como un acto profundamente egoísta.

El amor cristiano significa que estamos de acuerdo con lo que es honorable, y que tenemos el valor de estar en desacuerdo con las malas decisiones que nuestros seres queridos toman mientras misericordiosamente tenemos paciencia con ellos. Muchos de mis amigos ni siquiera son libres de tener paciencia con sus familiares, después de haber sido despreciados como intolerantes, enemigos, etc. Ellos están experimentando un nuevo tipo de lapidación, un cumplimiento de las palabras de Jesús cuando dijo: “De ahora en adelante estarán divididos cinco en una familia… el padre contra su hijo y el hijo contra su padre, la madre contra su hija y la hija contra su madre…” (Lc 12:52, 53)

Jesús está dispuesto a quebrantar los corazones a fin de sanarlos; Él puede incluso dividir a los fieles de los miembros que se sienten ofendidos por Él. Que podamos acoger Su paz en nuestros corazones perforados.

T.S. Eliot escribe en la última estrofa de “El Viaje de los Reyes Magos”:

¿Fuimos conducidos todo ese camino para el
Nacimiento o la Muerte? Hubo nacimiento, sin duda.
Tuvimos pruebas y ninguna duda.                                                           He visto el nacimiento y la muerte,                                                       Pero había pensado que eran diferentes;                                               este Nacimiento fue una agonía dura y amarga para nosotros, al igual que la Muerte, nuestra muerte.

Regresamos a nuestros lugares, estos Reinos,
Pero ya no estamos a gusto aquí, en la antigua dispensación,
Con un pueblo extraño aferrándose a sus dioses.
Debería alegrarme de otra muerte.