Casa > EL ADN DE AGUAS VIVAS

por Andrew Comiskey

Aguas Vivas es una serie de discipulado cuyo objetivo es restaurar la Imagen de Dios en la humanidad. El resultado de esta restauración es la integridad sexual y relacional. En Aguas Vivas definimos la “integridad” como la libertad de manifestar en nuestra propia identidad personal y en las relaciones humanas la bondad de lo que significa ser hombre, lo que significa ser mujer. Esta bondad se experimenta en las relaciones no eróticas afirmantes con personas del mismo sexo y en las relaciones de confianza con personas del sexo opuesto, lo cual puede dar como resultado la plenitud sexual dentro de los límites del matrimonio.

El objetivo de la integridad sexual y relacional se basa en el axioma teológico de la Imagen de Dios. Aguas Vivas entiende que la humanidad representa a Dios en la tierra en la dualidad de lo masculino y lo femenino. La Imagen de Dios inspira un alto concepto del género y de la sexualidad, y pone a la humanidad bajo el mandato divino de trabajar la salvación de él o ella desde la perspectiva heterosexual.

Los efectos del pecado

Aguas Vivas cree que cada ser humano es portador de la Imagen de Dios, y por lo tanto posee una capacidad interna para alcanzar la integridad sexual y relacional. Aguas Vivas sostiene una visión del pecado similarmente alta: que toda la humanidad ve frustrada su capacidad de manifestar la Imagen de Dios en la integridad sexual y relacional debido al pecado.

El resultado del pecado es el quebrantamiento sexual y relacional. Aguas Vivas entiende este quebrantamiento como las diversas formas en que no demostramos lo bueno de nuestra humanidad (incluyendo sus componentes del género y la sexualidad) en nuestras relaciones; en resumen, las miles de formas en que la humanidad no ama bien a los demás. Éstas incluyen el auto-aborrecimiento y el rechazo, el odio o el rechazo hacia los demás, la incapacidad de hacer y mantener los compromisos con los otros, la atracción hacia personas del mismo sexo, la adicción sexual y emocional, así como una huida de las relaciones en general.

Recuperando la imagen de Dios

Aguas Vivas entiende que la humanidad es portadora de la Imagen de Dios y que también tiene la capacidad de desarrollar relaciones integras, así como también el quebrantamiento de esa imagen. La restauración de la Imagen, es decir, el proceso de transición del quebrantamiento sexual y relacional hacia la integridad, comienza en Aguas Vivas con la iniciativa de Dios.

1. Estableciendo un verdadero concepto de “paternidad”
Aguas Vivas busca establecer un cimiento sólido en sus miembros sobre la base de la Trinidad: el Padre brinda una base de seguridad sobre la cual se libera a los miembros para recibir Su amor poderoso pero tierno. Dios emplea Su poder para establecernos en el amor, liberándonos así para acoger el amor divino, exquisitamente dirigido a nuestras necesidades más profundas. Aguas Vivas entiende que el principal vínculo de la humanidad en la vida comienza y termina con la devoción del Padre hacia Su creación humana.

Su Hijo Jesús es el ejemplo de la obediencia perfecta hacia el Padre, dando como resultado la crucifixión y resurrección de Jesús; Jesús nos invita a participar de esa obediencia y de esta manera llegar a ser hijos e hijas responsables del Padre. En Aguas Vivas, ésta es la base de la nueva identidad y la perspectiva de la integridad sexual y relacional.

2. La Centralidad de Jesús
La Cruz de Jesucristo es el punto crucial de Aguas Vivas. Invita a los miembros a entrar en la obediencia perfecta de Jesús, sino también asume la responsabilidad de los caminos pecaminosos en los que hemos participado en el quebrantamiento de la Imagen de Dios en la humanidad. Aguas Vivas ve la confesión y el arrepentimiento como las piedras angulares de la transformación porque ambas liberan el poder de la elección: la libertad de llamar por su nombre y darle la espalda a aquellas cosas que ocultan la Imagen de Dios en nosotros.

3. El rol esencial del Espíritu Santo
El Espíritu Santo luego otorga a los participantes de Aguas Vivas la autoridad para seguir eligiendo el camino de Cristo y así comenzar a responder al Padre como lo hace el Hijo. El Espíritu del Padre y el Hijo nos dan el poder de saber qué es íntegro y de rechazar lo que no lo es. Esto incluye rechazar las fortalezas demoníacas: actitudes y prácticas que paralizan la voluntad y le roban la dignidad a uno. En el Poder del Espíritu, Aguas Vivas alienta a los miembros a identificar estos baluartes y rechazarlos.

4. La Plenitud de la Trinidad
Este cimiento de la Trinidad sienta una base sobre la cual los miembros luego observan con más detenimiento los efectos perjudiciales de los pecados contra ellos: las formas en que la Imagen fue dañada por el quebrantamiento de otros. Se presta especial atención a la distorsión de la identidad de un niño hecha por el abuso y los sistemas familiares quebrantados en los que las estas vidas jóvenes fueron dañadas. Aguas Vivas hace énfasis en el vínculo entre estas heridas y el desarrollo de “Yo falso” en los cuales las personas aprenden patrones quebrantados de definirse a sí mismos y de relacionarse con los demás.

Este entendimiento es fundamental para abrir camino para una apreciación más profunda con la Cruz y su poder: el ministerio de Jesús de conciliar las vidas quebrantadas con la intención más elevada de Dios para con ellos y sus relaciones. Aguas Vivas presta especial atención al poder de Cristo Crucificado y Resucitado como la base para la propia libertad de dejar de lado los puntos de identificación falsos y relación (la crucifixión) y hacer realidad el nuevo Yo, el hombre nuevo (la resurrección). El hombre nuevo, resucitado con Cristo, posee una capacidad inspirada de enfrentar las propias necesidades y conflictos desde un lugar de la humildad y fortaleza santa.

Dicha comprensión de la cruz se convierte en la base de la propia libertad para reconciliarse con los demás: el llamado de él/ella a reconciliarse con el género opuesto. Para ello, Aguas Vivas entiende las profundidades de los daños y la consiguiente hostilidad que obstaculizan las relaciones heterosexuales íntegras. El poder de la cruz “de hacer de los dos uno y de levantar el muro de la hostilidad ” (Ef. 1:14) se aplica a las raíces de esa hostilidad, comenzando en los daños producidos en las primeras etapas de la infancia y extendiéndose a los patrones adultos quebrantados en cuanto a las relaciones.

en el centro de este ministerio de reconciliación esta el perdón

Aguas Vivas prepara a sus miembros a hacerlo acogiendo la Presencia sanadora de Dios en el daño producido; el perdón sigue siendo el objetivo de enfrentar el dolor de esos daños. Liberar a los ofensores con la misericordia que uno ha recibido por las propias ofensas de él/ella es clave en Aguas Vivas para superar la hostilidad relacional. Esto a su vez libera una nueva libertad para manifestar la Imagen de Dios en las relaciones heterosexuales progresivamente íntegras.

En Aguas Vivas, la Cruz, Cristo Crucificado y Resucitado, es el punto central del perdón: su poder es liberado cuando uno recibe el perdón de Dios por el propio pecado, y cuando uno extiende ese perdón a aquellas personas que han pecado contra él o contra ella.

Un Lugar para la confesión

Aguas Vivas entiende que el intercambio crucial de la muerte por la vida debe experimentarse en comunidad. Esto lo hacemos cuando Santiago nos anima diciéndonos:

“Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados.” —Santiago 5:16

Los bloqueos para ser portadores íntegros de la imagen tienen su origen en las relaciones dañadas; Aguas Vivas por lo tanto cree firmemente que liberar esa imagen debe involucrar el tener relaciones nuevas y de confianza en las cuales descubramos juntos la cruz.

Lo hacemos a través de la revelación conjunta de:

  • Pecados
  • Debilidades
  • Daños
  • Necesidades

Aguas Vivas cree que la Trinidad nos libera para la comunidad, y que la comunidad misma puede manifestar el poder de esa Trinidad, liberándonos así para vivir el mandato divino de amar a los demás con claridad y fuerza progresivas.

la fase final

Las dos últimas secciones de Aguas Vivas destacan los nuevos comportamientos que se hacen posibles mediante la restauración de la Imagen. La persona restaurada descubre una nueva libertad para actuar de forma responsable a la luz de lo que Dios ha hecho por él o ella en Cristo, y cómo él o ella está descubriendo esa bondad en la comunidad. Ese descubrimiento se entiende en Aguas Vivas como un proceso que implica el manejo de las propias necesidades sexuales y relacionales de una forma que honre la dignidad de todos.

Más de hacer énfasis en los comportamientos prohibitivos, Aguas Vivas ofrece ayuda práctica e insta al llamado propio de amar bien a los demás. Este es el objetivo de Aguas Vivas: restaurar la Imagen de Dios en la humanidad mediante la liberación de la provisión de Dios para dicha restauración. Descubrimos esa provisión en la comunidad de Dios, y como resultado somos liberados progresivamente para tomar nuestros lugares como miembros dadores de vida de esa comunidad. Allí, junto con todos los santos, podemos empezar a comprender la altura, profundidad, amplitud y anchura del amor de Cristo (Efesios 1: 18) y extender ese amor unos hacia otros.