Casa > aguas vivas > El Fruto del Ayuno: Tocando las Puertas del Cielo

“Como esta viuda no deja de molestarme, voy a tener que hacerle justicia” – (Lc. 18: 5).

La oración y el ayuno no son atractivos.  A medida que termina esta jornada de 40 días de oración y ayuno “Convirtiéndonos en las Buenas Nuevas”, yo tengo hambre y molestia, más inclinado a las donas fantasiosas que a las apariciones sagradas.  Nosotros como miembros del personal del Ministerio Desert Stream hemos elegido la debilidad, una movilidad descendente, una reducción.  Nos hemos desprendido y hemos orado mucho.  Estamos sensibilizados ante el mal aire de una cultura despistada y una Iglesia mundana.  Y nos hemos posicionado cerca de la Fuente, la corriente oxigenada donde primero brotaron las “aguas vivas” y aún fluyen.

Reducidos a Jesús únicamente, nosotros llamamos.  Admitimos nuestra derrota.  “A menos que Tú actúes, no tenemos esperanza”.  Recordamos Su acción salvadora y lo molestamos a Él: le pedimos una y otra vez que extendiera esa victoria a seres queridos específicos, a iglesias, ayuntamientos y tribunales nacionales.  Aquí está algo del “fruto del ayuno” de parte del personal del ministerio.

Al igual que la mayoría de ustedes, nosotros llamamos pidiendo por familiares y amigos aturdidos por el arcoíris.  Y Dios respondió.  Durante la jornada de ayuno “Convirtiéndonos en las Buenas Nuevas” del año pasado, yo luché diariamente por un joven que buscaba a Jesús pero que no tenía intención de renunciar a su Yo “gay”.  A principios del ayuno de este año, él me cuestionó sobre lo que podría significar para él comenzar a buscar mujeres.  ¡Jah! La fluidez funciona en ambos sentidos. 

Amanda se regocijó que una mujer que ella quiere mucho en su grupo de Aguas Vivas simplemente soltó su Yo “lésbico” en favor del reflejo de Jesús en ella.  El ser querido elegido por Daniel acaba de abandonar un matrimonio “gay”; él está orando para que Jesús agite sus aguas bautismales y se revele a Sí mismo como un amor inagotable.  Marco lanzó una visión de transformación para un par de amigos mundanos que están considerando la sanación de Jesús para sus vidas quebrantadas.

Dana se sintió casi abrumada por una experiencia cada vez más profunda del corazón y la vista de Jesús por sus seres queridos.  Durante el ayuno, dos de ellos pasaron de la oscuridad a la luz —tocando fondo y pidiendo a Jesús cómo vivir a partir de Su bondad.  Ann tuvo una revelación guiada por el Espíritu con un vecino y Dean quien oró por varias familias sacudidas por las realidades LGBT+ que dijeron que experimentaron un “desbordamiento” espiritual que resultó en una esperanza y valentía renovadas para involucrar de nuevo a miembros extraviados.

Nosotros llamamos y Dios abrió (o confiamos que sí ABRIRÁ) puertas efectivas de ministerio.  Nosotros nos abrimos paso a un par de comunidades clave con las que hemos buscado asociarnos; oramos en grande por los obispos que supervisan las áreas donde queremos cavar pozos profundos de “agua viva”.  Amber ha experimentado un repunte en su ministerio para los adultos jóvenes que buscan ayuda en áreas vergonzosas de sus vidas.  Cuando la prohibición de terapia golpeó a Kansas City al comienzo de la jornada de ayuno, la Terapeuta Abbey comenzó a comunicarse con colegas a quienes les gusta amar a Jesús y atender clínicamente a adolescentes.  Ella fue provocada por el hecho de que la mayoría de ellos ahora son mundanos y teológicamente desintegrados en su atención.  Nosotros oramos juntos por un compromiso efectivo con compañeros concienzudos, con escrúpulos.  Una gran nube cierne sobre la comunidad clínica; le pedimos al Rey Jesús un avivamiento.

Y nosotros llamamos sin descanso para que se revoque la ordenanza de Kansas City.  Nuestro ministerio reunió a la única oposición al proyecto de ley —los amigos del Ministerio Desert Stream/Aguas Vivas conformaron la mitad de los que asistieron a las batallas del Ayuntamiento, y personas LGBT+ conformaron la otra mitad.  Un río de “agua viva” atravesó nuestros esfuerzos y nos dio una facilidad y gracia que habría sido imposible sin esta corriente de oración.  Nuestra jovialidad afable contrastaba maravillosamente con las lamentables “víctimas” envueltas en banderas del arcoíris; un hombre confundido vestido como mujer me gritó “¡Espero que te quemes en el infierno!”.  Y yo pensé que nosotros éramos los catalogados como fundamentalistas feos…

Nosotros seguimos llamando.  Se nos abren puertas de guerra legal efectiva y veremos esta batalla hasta el final.  Al igual que la viuda persistente, golpearemos la puerta del cielo hasta que se haga justicia.  Él responde. Él responderá.  Nuestra esperanza está bien puesta y segura.    

“¿Acaso Dios no hará justicia a Sus escogidos, que claman a Él día y noche?  Les digo que sí les hará justicia, y sin demora” (Lc. 18: 7, 8)

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