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Enfermeras de Noche

No, no me refiero al elegante melodrama de 1931 protagonizado por Barbara Stanwyck y Clark Gable ni el cómic Marvel del mismo nombre.  Estoy confesando mis miserables esfuerzos de servir a Annette mientras se recuperaba después de la cirugía (y ahora sanando de mi desafortunada “atención de enfermería nocturna”).

Yo puedo ser muchas cosas, pero “útil” no llega ni al Top 25.  Yo no soy práctico en lo más mínimo; el credo de los Comiskey para arreglar las cosas es empujar y presionar hasta que el asunto en cuestión da o se rompe.  ¡Afortunada Annette!

Cuando ella programó su procedimiento, ambos nos preguntamos cómo podría irle estando bajo mi cuidado.  ¿Esto nos uniría o empeoraría las cosas entre nosotros?  Cuadro de puntuación hasta el momento: C+

Día # 1: Annette pasa por el quirófano por primera vez desde el nacimiento de Sam el cual fue la última de las cuatro cesáreas en el año ’87.  Yo me las arreglo para estar en los lugares correctos, animándola mientras que ella es sacudida hasta perder el conocimiento y me presento en la habitación cuando ella llega aturdida, casi incoherente.  Cuando ella vuelve en sí, la enfermera le preguntó (como lo deben hacer ahora por ley) si ha sido abusada, a lo cual Annette respondió: “Sólo por el humor de mi marido”.  Yo me recuperé a tiempo para ir a buscarle su pudín y su refresco de jengibre.

Día # 3: Annette llega bien a casa, pero ya está cansada de los pudines y el refresco de jengibre.  Entonces pongo en la licuadora una extraña combinación de verduras seleccionadas de varias bolsas que estaban en el compartimento inferior de la nevera y luego agrego una mezcla de granos marca Trader Joe’s.  Cuando se me derramó un poco en el piso, hasta los perros se negaron a comerlo.  ¿No es eso bíblico? Annette se conformó con mi fantástico tazón de yogurt con moras.

Día # 4: Las flores siguen llegando.  Puesto que la temperatura que hace afuera es de unos 25 grados, los tulipanes, los lirios y las rosas son un descanso bien recibido en este tiempo gris pero honestamente, cuando llegaron las flores de altar de la Iglesia de Cristo y más que llenaron el único rincón disponible de la habitación, parecía que estábamos conmemorando a Annette.  Mientras ella yacía allí durmiendo, dignificada por el silencio, pensé en por qué ahora la amo más que nunca.

Ella sufre bien y se recupera mejor haciendo todo lo que el doctor le pide.  Ella sigue lo que dice cada etiqueta y toma cada caminata requerida.  Ella no se queja y parece genuinamente preocupada cuando los tuyos se ven afectados por la gripe.  No importa.  Durante estos días, me siento motivado por la magnífica resistencia de Annette, cómo durante los últimos 36 años ella se levantó y sirvió a esta familia aun cuando se sentía indispuesta.  Bravo.

 

 

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