Casa > aguas vivas > Entrando en la Bendición (y Descansando de Publicar)

La Navidad es para las personas necesitadas.  Todos nosotros.  No importa cuán experimentado sea el santo, cada uno de nosotros posee un dolor que sólo Jesús puede llenar.  En otras palabras, conocer a Aquél quien es nuestro hogar no significa que hayamos llegado a casa; todavía estamos en camino.  La Navidad puede ser un buen tiempo para recordar la resistencia en el camino y recibir nuevamente de Jesús y de Sus miembros.

“Que el Dios Todopoderoso te bendiga, te haga fecundo y haga que salgan de ti numerosas naciones” (Gen. 28: 3).

Hoy.  Primer día de vacaciones.  Aun brillando por la clausura de anoche de nuestra Capacitación de Aguas Vivas de Kansas City.  Ese resplandor se atenuará, y Annette disfrutará de nosotros sin la carga eléctrica del ministerio.

Jacob y Camille

Alegría y gozo.  Nuestra vida juntos.  Hace tres días manejaba de regreso a casa en un breve descanso de la capacitación para encontrar a Annette de un lado a otro en actividad de “iglesia en casa”: nuestro hijo y Pastor Nick de Austin pidiendo ayuda para ordenar una estola para comunión, Katie llegando sorpresivamente a casa a buscar a uno de nosotros para que le ayudáramos a ver un apartamento nuevo, Sam viniendo con su hijo Jacob para ducharse ya que su baño lo estaban revisando, Jacob sacando a pasear a nuestros dos labradores donde la nieta Camille (la hija de Greg y Christina) que ya estaba fascinada pues estos dóciles y grandes animales corrían a recoger todo lo que esta bebita les lanzaba.

Mi casa.  No es un monasterio sino un ciclón de domesticidad.  Annette confesó con cansancio en la tormenta: “Yo no querría esto de ninguna otra manera”.  Es cierto.  Me di cuenta que es por eso que hacemos lo que hacemos en Aguas Vivas.  Todos los días morimos al pecado y a los ídolos, atamos nuestras profundas heridas a las de Jesús, y dejamos que Él evoque lo que es más genuino y verdadero acerca de nosotros para que podamos continuar con los asuntos de la vida —entrar en la danza de la vida con aquéllos a quienes más amamos.  Estamos ofreciendo los dones que somos.  Generosamente.  Nos estamos convirtiendo en una comunidad fecunda.

Dentro de la capacitación tenemos una nueva noche llamada “Entrando en la Bendición”.  Habiendo hecho que los participantes pasaran bastante tiempo al pie de la cruz, pensamos que nuestra gente necesitaba una noche para simplemente entrar a la bendición del Padre quien anhela compartir Su generosidad.  A medida que las personas se acercaban para recibir, Él reflejaba los dones divinos que estaban ante Él; Él restauró la promesa de la fecundidad, el destino de cada uno para construir comunidad. 

Así que durante las próximas semanas, descansaré en mi desordenado destino para sacar los dulces pañales sucios, arreglar mi jardín, jugar a la lucha con mis perros labradores que nunca pierden su modo juguetón, crecer con mis hijos en exhortaciones mutuas, disfrutar de la vida con quien más amo: Annette.  Ella sigue siendo la que yo amo y deseo.  Por cierto, quiero entrar en la bendición, no escribir sobre ello.  Así que nos conectaremos en unas cuantas semanas.  Dios los bendiga a todos.

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