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Delivered-Devoted-Declaring

“Aquéllos a los que se les perdona mucho, demuestran mucho amor”

(Lc 7:47)

En medio de tres encuentros de pecadores desesperados por Jesús realizados en julio ―la Conferencia Anual de Courage, el encuentro Esperanza 2014 (Restored Hope Network), y la Capacitación Aguas Vivas en español realizada en la Ciudad de México― celebramos la Fiesta de Santa María Magdalena, la mala mujer hecha buena por la mano liberadora de Jesús (“de quien habían salido siete demonios…” Lc 8:2).

Qué apropiado. Sólo la Misericordia la purgó de muchos venenos, sólo la misericordia provocó la devoción de toda la vida al Único digno de ella. En los tres encuentros seguimos el ejemplo de la Magdalena en dedicarnos a Jesús debido a Su mano liberadora en nuestras vidas, que nos liberó ya sea de la rueda de la lujuria de la rata, del dominio de la atracción hacia personas del mismo sexo, o de la influencia controladora de un ser querido, todavía cautivo.

Maravillosa. María Magdalena es la figura del Evangelio que destaca para nosotros cómo la aflicción moral y espiritual no puede mantenerse ante del Señor del amor. En cambio, nosotros los afligidos nos inclinamos ante la Misericordia y nos inflama el Fuego que hace puro lo más perverso. Nada importa más que Él, aferrarse a Él, reír y llorar con Él, sentir lo que Él siente más que el dominio de los ídolos sexy.

María vivió esa devoción. Ella gastó su vida en Él, uniéndose a un pequeño grupo de mujeres a quienes Él sanó y quienes luego entregaron todo para apoyarlo a Él en Su camino al Calvario. Él se convirtió para ella en su vida. Cuando Él murió, también murió lo mejor de ella. Cuando “ellos se lo llevaron”, se llevaron su corazón. Quizás por eso, a diferencia de los discípulos, ella lloró y permaneció en la tumba. Los liberados se entregan por completo. El amor espera.

De todos Sus discípulos, Jesús la eligió para que fuera la primera a quien se le aparecería, Cristo Resucitado. Es por eso que la Iglesia se refiere a María como Santa María, la “Apóstol de los Apóstoles”. Asombroso. Jesús le confió el mensaje más importante del mundo a una mala mujer, convertida en buena (Jn 20:1-2, 11-18).

Hoy en día, nosotros los liberados nos entregamos al Único. Nosotros proclamamos “las obras maravillosas de Aquél que nos llamó de las tinieblas a Su luz admirable” (1ª Pe 2:9). Los tres encuentros se llenaron con la fragancia del amor transformador de Jesús, un amor seductor que trae a los pecadores al hogar de Su descanso, Su Iglesia.

Yo no he visto ese tipo de disposición por parte de los liberados de dar a conocer lo que Jesús ha hecho en los detalles de las opciones profundas y vergonzosas. No más eufemismos o alusiones veladas a la “lucha”, ya que seguramente Jesús ha perdonado nuestro pecado, nosotros llamamos por su nombre al pecado para que la Misericordia pueda tener su efecto completo sobre todos los que escuchan. Un hombre católico en particular anunció que iba a dedicar todo su tiempo libre este verano a cualquier encuentro que quisiera escuchar lo que Jesús ha hecho para romper con el poder de la AMS en su vida.

Es oportuno que este mes de julio marca el debut de dos impresionantes documentales de larga duración que ponen de relieve el amor inagotable de Jesús en las vidas de las personas con AMS. Échenles un vistazo: Desire of the Everlasting Hills [El Deseo de las Colinas Eternas] (courage.com) y Such Were Some of You [Y Eso Eran Algunos de Ustedes] (masteringlife.com).

En una época en que “salir” en alguna variante GLBTQRSTUVW es casi aburrido, cuán apropiado que Dios esté levantando un Ejército de Magdalena. Al llamar por su nombre a nuestra aflicción y su antídoto, damos testimonio de nada menos que de Cristo Resucitado. Liberados, nos entregamos a Él y declaramos las maravillas que Él ha hecho.

“Con Jesús todo; sin Él, nada” Santa Faustina