Casa > aguas vivas > Esperanza

“Ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular” (Ef. 2:19, 20).

Los mexicanos lo hacen mejor.  En todo caso, Aguas Vivas.  Atribúyalo a una integración cuerpo/espíritu más genuina.  O una mayor apertura al Espíritu.  O una más profunda conciencia de la pobreza, sometida a Dios.  Todo lo que puedo decir es que dejé Guadalajara lleno de esperanza para una Iglesia con Padres íntegros quienes acogen a los quebrantados y levantan una gran cantidad de hijos e hijas sanadores.

Quizás fue la Iglesia edificándose a sí misma.  Colocado sobre el nivel del suelo donde nos preparamos y oramos en equipo, no vi el santuario hasta la conferencia.  Pisos de piedra blanca con ventanas, un sol que fluye y asciende a un interminable techo alto donde las aves anidan y cantan durante todo el día: “¡Dios mío, hasta el gorrión halla casa cerca de tus altares (Sal 84: 3)! Y el altar: sencillo y robusto, tallado en ónix amarillo veteado en negro, un resistente crucifijo de madera asomado en la parte superior, complementado con “Bienvenidos”.   

Jesús nos acogió allí; encontramos un lugar cerca de Tu altar, oh Dios.  Esto se debió en parte al Padre Ricardo, un joven sacerdote que habló conmovedoramente y con esperanza de que Dios lo llevará al final de sí mismo, y luego el “agua viva”: el toque misericordioso de Dios a través de la comunidad sanadora.  Él nos invitó a entrar en esa comunidad, una que él desarrolló iniciando grupos de Aguas Vivas en su parroquia y más allá.  Yo me maravillé durante el primer llamado a la sanación, a sanarse de los males del adulterio y el abuso sexual infantil —ambos bastante generalizados en la cultura latina y ocultos tras la apariencia del “honor”—¡ya que literalmente los 100 participantes pasaron al frente para recibir ministración!  Esto nunca sucede en Estados Unidos.  Sí ocurre en México.  Gloria a nuestro Rey Misericordioso.

El equipo de Guadalajara

Y los testigos de la sanación: Samuel, a quien Dios transformó y pasó de “identificarse como gay” a ser definido por la familia ya que él ahora guía fielmente a una esposa y un hijo (y a un grupo de Aguas Vivas en las cercanías de León), Francisco y Meric, quienes se convirtieron en un matrimonio piadoso y casto con la ayuda del Padre Ricardo y Aguas Vivas, Lalo por quien Jesús destruyó las garras de la depresión y lo liberó para servir fructíferamente a los demás, y a muchos más.  La esperanza creció como el río en el templo de Ezequiel (Ez 47), tanto que un hombre encerrado en vergüenza debido a años de abuso sexual y adicción lloró por primera vez en diez años y declaró: “Yo sé que Dios tiene para mí más cosas que sólo la abstinencia”.

Amén.  Todos nosotros somos obras en progreso, como el santuario que espera Su toque final.  Pero aspiramos con esperanza, alimentados por la Presencia sanadora que fluye desde el altar.  Guadalajara me dio una nueva visión de la disposición de Dios para sanar.  Todo lo que se necesita es un pastor humilde y limpio que reúna a sus corderos y les enseñe a rendirse al Padre por medio del Hijo en el poder del Espíritu Santo.

“En Él todo el edificio, bien armado, se va levantando para llegar a ser un templo santo en el Señor.  En Él también ustedes son edificados juntamente para ser morada de Dios por Su Espíritu” (Efesios 2:21, 22).

Download PDF

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*