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Estado Unido de las Américas

“Cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos convivan en armonía” (Sal 133:1)

Él se complace en nosotros.  Quizás sea porque nos damos cuenta de que América está conformada tanto por México, Chile y Puerto Rico como por Estados Unidos.  Quizás sea porque amamos el matrimonio y lo tratamos como algo sagrado, indisoluble, o porque nos hemos comprometido a crecer más allá de la homosexualidad y de las diversas adicciones y abusos para convertirnos en los buenos dones que somos.  O quizás porque Él simplemente nos ama.  Punto.  Él demostró Su amor por nosotros derramando el aceite de la unidad sobre nosotros mientras nos reuníamos desde los cuatro rincones de América para nuestra 5ta Capacitación Aguas Vivas en Córdoba, Argentina la semana pasada.  Todavía no he experimentado un equipo tan diverso y “bien engrasado” de líderes que se reunieron para ofrecer sus historias y dones con amor.  Agradecidos también por los dones de los demás, nosotros creamos un todo, unidos en nuestro quebrantamiento y el Dios quebrantado que nos levanta una y otra vez.

Miguel (de Puerto Rico) trajo a sus dos pastores Pentecostales y a la mujer con quien pronto espera casarse.  Él se ha convertido en un poderoso hombre de Dios desde que se unió a nosotros hace cinco años en nuestra primera capacitación en la Ciudad de México, un hombre dividido por el “Yo gay” que sin embargo buscaba desesperadamente a Jesús.  Cinco años más tarde, él enseñó poderosamente de su experiencia de vida sobre los dones en que podemos convertirnos los unos para los otros y para nuestras iglesias.

María Inés había sido abusada sexual y espiritualmente por un líder de la Nueva Era que dañó su matrimonio con Daniel, un hombre que luchaba con la atracción hacia personas del mismo sexo.  Después de formar parte de una dinámica comunidad Católica en Córdoba, esta pareja bebió en las “Aguas Vivas”, lo cual trajo renovación a su matrimonio y una visión para su vocación como marido y mujer.  Junto con el admirable Padre Adrián, ellos están levantando testigos y sanadores en toda Argentina, varios de quienes compartieron brillantemente en la capacitación (Griselda, Roxanna y Walter, ¡ustedes son los mejores!)

En el año 2001 yo conocí a Ruth, la esposa de un pastor con una profunda herida de su pastor/padre e Ignacio que estaba tratando de superar su adicción sexual.  En su quebrantamiento ante Jesús, ellos representaron hermosamente las Iglesias La Viña de Chile.  Durante casi 15 años, ellos han cavado un pozo profundo de Aguas Vivas en Santiago; eso fue evidente en el equipo que ellos trajeron a la capacitación para ministrar expertamente a todos.  Gracias Carol y Alberto, y Constanza, la hija de Ruth, cuyo liderazgo de adoración abrió el fragante aceite que María de Betania le ofreció a Jesús.  Nosotros nos ofrecimos a Él, dulcemente quebrantados y agradecidos.

Desde Guadalajara, México vino el Padre Ricardo, y Verónica, que está creciendo y saliendo de la dependencia hacia personas del mismo sexo y entrando a un llamado a ofrecer el don de “Aguas Vivas” a jóvenes católicos de toda América Latina.  Ella es aguda y humilde y amada por todos.  El Padre Ricardo está entre nuestros mayores dones.  Antes de impartir su considerable sabiduría sacerdotal, él nos ofrece su humanidad y, al igual que el Papa Francisco, él simplemente pide: “Oren por mí”.  Él recibe Aguas Vivas como lo hace la tierra seca y quiere asegurarse de que su diócesis sea un pozo profundo y evidente de “Aguas Vivas”.

Desde el Caribe hasta el Cono Sur de Sudamérica, luego arriba hasta México —Católicos, Pentecostales y Evangélicos entraron juntos en las “Aguas Vivas” en Córdoba bajo el liderazgo de los norteamericanos Daniel Delgado y Ondine Morales (con la ayuda especial de nuestro tesoro de Kansas City, Pamela).  Durante los siete días estuvo un equipo liderado por Anne en Canadá que intercedió diariamente y específicamente por nosotros; creo que sus oraciones resguardaron nuestra agraciada cohesión.  La confianza piadosa en Su divina misericordia forja una unidad entre nosotros que agrada al corazón de Dios.  Esa unidad desborda como una fuente en toda América.

 

 

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