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Abbey Foard

Las celebraciones de aniversario corren el riesgo de volverse sentimentales y nostálgicas en formas que se apartan de la realidad.  No me malinterpreten: reflexionar sobre los logros es importante, ¡pero es mejor cuando se inspira una buena esperanza para el futuro! Con gratitud, nosotros experimentamos dicha claridad cuando el Ministerio Desert Stream celebró 40 años de ministerio la semana pasada en Kansas City. 

Consideramos los 40 años de reflexiones de parte de los representantes de Aguas Vivas que se reunieron valientemente en medio del COVID.  (¡¿Quizás el valor fue una reminiscencia de lo que cada uno reunió el año en que él o ella pisó por primera vez un grupo de Aguas Vivas?!) Adoramos al Señor con un equipo que abarcaba geografías y épocas; nos convertimos en “iglesia” en toda nuestra diversidad y celebramos el trabajo que Él comenzó y no ha dejado de hacer en cada una de nuestras vidas.

Honramos a Andrew y Annette, nuestros intrépidos y apasionados líderes, por su integridad, fidelidad y compromiso con Jesús y con esta singular obra.  Todos nosotros en la audiencia estábamos encantados cuando los cuatro hijos Comiskey presentaron cada década.  Ellos destacaron sus intersecciones con el Ministerio Desert Stream/Aguas Vivas y, en resumen, nos dieron una imagen tangible del fruto más valioso de este ministerio: la vida que fluyó de la pareja que lo fundó.

Un matrimonio que el mundo nos dice que “nunca debió ser” ahora muestra y visualiza la fecundidad que proviene de Jesús; ¿no es esto de lo que se trata la vida en Cristo?

La fecundidad es muy particular para cada uno de nosotros.  Ésta puede parecer diferente de lo que esperábamos —parcial y progresiva, todavía en proceso en nuestras vidas.  Pero el fruto es siempre un subproducto de nuestro “sí” a Jesús.  Él nos dice que cuando permanecemos Él y Él en nosotros, “daremos mucho fruto” (Juan 15: 5).

Los Comiskeys dan frutos, al igual que el Ministerio Desert Stream.  No por ningún don superior o fuerza inherente.  Habiendo caminado de cerca con Andrew y Annette durante los últimos cuatro años, yo puedo decir que ellos son personas terrenales y amantes de la diversión que viven simplemente para amar a Jesús y a los demás.  No buscan ser “especiales”, sino “fieles”.

Eso es lo que los hace especiales: ellos buscan ser fieles a Jesús.  Él brota de ellos como “agua viva”.  Él los hace fecundos como los árboles de Ezequiel 47 “cuyas hojas no se marchitan, y siempre tienen frutos. Cada mes dan frutos nuevos, porque el agua que los riega sale del templo. Sus frutos sirven de alimento y sus hojas son medicinales” (Ezequiel 47:12).

Al reflexionar sobre el fruto del persistente “sí” de Andrew y Annette a Jesús, Él nos inspiró a dar fruto durante otros 40 años (¡por lo menos!), fruto bien regado por el Ministerio Desert Stream.

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