Casa > aguas vivas > Jenner: Lástima, No Admiración

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La largamente esperada entrevista del ganador de decatlón Bruce Jenner “saliendo del closet” como una mujer ha inspirado nada más que adulación en los medios de comunicación; nuestros editorialistas locales lo adularon como “un superhéroe”, su decisión (de identificarse como una mujer), impulsada por la “fuerza olímpica”.

Tonterías. Su decisión no es más que una expresión grotesca de narcisismo. Cualquier persona que busca resolver un conflicto de identidad tan profundo asumiendo el otro género se ha disociado de la realidad. La reasignación de género se basa en una falla; es un esfuerzo diabólico para reparar un alma fracturada que envía fisuras a todo el ser de la influencia de esa persona. Yo no me trago por un segundo que sus hijos elogien el “Yo” fantasioso de su padre.

Al igual que el público estadounidense, sus hijos han sido bien entrenados para bendecir toda extraña declaración de género como “justicia” y “autenticidad” en vez de las “soluciones” egoístas, sin sentido que son. Pregúntenle a cualquier doctor que realice cirugías de reasignación de género. Los estudios demuestran que los desequilibrios mentales que rodean a las personas con conflicto de género empeoran, no mejoran, al asumir un nueva “identidad” de género.

Además, Jenner está cometiendo un acto de idolatría suprema. Jugando a ser Dios, él ahora fabrica un ser a su imagen patética, no a imagen del Creador. Él vive en la oscuridad y chupa la luz de todos nosotros al insistir que entremos en su universo confuso. ¡Qué apropiado que él y el Canal E! impulsado por los Kardashian hagan millones a medida que él presente cada cirugía estética y vestido nuevo para el consumo público.

Reflexionando sobre la naturaleza sagrada de la humanidad de género, Karl Barth escribió: “El rehuir del propio género es huir hacia la inhumanidad. Es rehuir de Dios”.

Más que la debacle de un frágil oportunista, Jenner representa el derrumbe de una nación. No tenemos miedo de Dios, sólo un asentimiento superficial a las malas decisiones de las personas, decisiones empaquetadas como “libertad”. Nuestras libertades están destruyendo a las buenas personas que necesitan la verdad en el amor. Dios le dio a Jenner un género; Dios en Su misericordia lo puede restaurar. Oremos por Jenner y todos los que están sujetos a la falsa luz de su engaño.