Casa > Blog De Andrew > La oscuridad antes del amanecer

“¿Quién entre ustedes teme al Señor y obedece la voz de Su siervo? Aunque camine en la oscuridad, y sin un rayo de luz, que confíe en el nombre del Señor y dependa de su Dios” (Is 50: 10)

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Mientras Michael Sam, el primer jugador homosexual de la NFL en ser contratado, se exhibía en la escena mundial con su novio, nosotros nos encontrábamos reunidos en nuestra Capacitación Aguas Vivas.  Los hombres y las mujeres, Católicos y Protestantes, personas quebrantadas que sin Jesús estarían esclavizados a cualquiera de los dos géneros, entraron en el río de sangre y agua que hace nuevas todas las cosas.

Nos reunimos con una nueva urgencia en torno a la Cruz, confiando en que el Dios Crucificado calmaría las corrientes oscuras que se arremolinaban alrededor de nosotros y de alguna manera, en nuestro arrepentimiento, nos lleva más profundamente hacia Su corazón por Su Iglesia.  No nos decepcionó.

El Espíritu Santo descendió sobre nosotros inmediatamente.  Aunque divididos por regiones y diversas tradiciones cristianas, Dios nos unió cuando nos humillamos y escuchamos juntos Su pequeña y suave voz.  A todos nos había dejado sordos el estruendo de las poderosas mentiras impulsadas por los medios de comunicación, las falsas suposiciones sobre la naturaleza de la homosexualidad y el matrimonio, y lo que constituye la libertad sexual.  ¿La buena noticia?  Dios nos despertó al hecho de que podemos superar la oscuridad prestando atención a Su voz.

Un sabio escribe: “Cuando el viento aúlla y las puertas y las ventanas repiquetean, casi no se puede oír nada…  si vas a escuchar la voz de Dios, esa palabra Paternal susurrada en lo más profundo de tu alma, tú debes volverte sordo a todo el rugido del mundo y acallar todas las voces de tu interior.  Debes rendirte como una oveja mansa y apacible, confesar tus pecados, y humildemente callado y calmado, escuchar esta voz de Dios”.

Nosotros, el grupo de la capacitación, no tuvimos tiempo ni fuerzas para defendernos unos de otros.  El auge irracional y virulento de la idolatría en nuestro mundo nos redujo a Jesús: a escuchar juntos Su Palabra de sanidad, y a luchar por la sanación de una generación que puede perderse en la perversión a menos que manifestamos al Creador Misericordioso que puede redimirnos a todos.

Toma nota: aquéllos que son testigos del engaño de un Michael Sam y responden sólo con repugnancia contribuyen a su causa.  Sam se ha convertido en el nuevo perdedor sexual para una generación que defenderá a cualquiera de esa burla.

Yo quiero hacer algo más que mofarme: Quiero vivir la buena nueva de que Jesús nos reconcilia con nuestro verdadero Yo a cambio de las poderosas mentiras.  El mundo está envuelto en la oscuridad y nosotros lo empeoramos al sólo maldecir esa oscuridad.  La oscuridad termina en muerte.  Nosotros los que encarnamos Su nueva vida debemos brillar como luces cuando planteamos esa Vida a los demás.  Debemos aclarar a Aquél ante quien los engañados pueden arrepentirse antes de que la muerte los prive de su elección.

Ese es un asunto serio: una cuestión de vida eterna o muerte.

En nuestra capacitación, Dios purificó nuestras “lámparas” interiores al reducirnos a Una Voz, Una Cruz y Una Iglesia.  Discerní que aquéllos que se niegan a unirse con los santos serán dispersados ​​y se convertirán en presa del padre de la mentira.  El Espíritu Santo nos está uniendo y dándonos Vida abundante.  A través de un pueblo humillado y renovado, Dios quiere amanecer para aquéllos que viven en tinieblas.

 “Pero ustedes que encienden fuegos y preparan antorchas encendidas, caminen a la luz de su propio fuego y de las antorchas que han encendido.  Esto es lo que ustedes recibirán de la mano de Dios: en medio de tormentos quedarán tendidos” (Is 50: 11)

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