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Luchando por la Fecundidad: Siete Verdades para Esta Generación –

Mientras esperaba en la fila del mercado, observé a dos jóvenes latinas con chaquetas de mezclilla a juego adornadas con arcoíris y cruces.  Apenas podían mantener sus manos alejadas entre sí y se dieron un largo y desagradable beso justo afuera de la tienda.  ¿Vergüenza? ¿Intolerancia?  Ni una ni la otra.  Los otros compradores sonrieron y pasaron como si estuvieran contentos con esta celebración del amor “gay” joven.

Verdad 1: La mayoría de los adultos jóvenes consideran a las personas LGBT+ víctimas de la injusticia en vez de violadores de la castidad.  Entonces la moralidad tiene que ver con la justicia —luchar por los derechos civiles de las minorías sexuales, no el arrepentimiento del pecado sexual.

Verdad 2: Estos adultos jóvenes están equivocados.  Ellos alcanzaron la mayoría de edad en una era que deifica todo deseo y defiende el derecho de cada persona a crear su propio universo sexual.  Eso es idolatría, y pone a una persona joven en grave peligro espiritual.  Según las Escrituras, éstos “adoran y sirven a los seres creados antes que al Creador” (Rom. 1:25); de acuerdo al Catecismo, los actos homosexuales son depravados y desordenados porque “cierran el acto sexual al don de la vida, y no proceden de una genuina complementariedad emocional y sexual” (#2357).

Verdad 3: Las libertades LGBT+ emergen como el amargo fruto del desorden que hicimos de las relaciones entre hombres y mujeres en el siglo XX.  ¿Quién conoce a alguien que reconozca seriamente a los hijos como la razón principal del amor sexual entre un hombre y una mujer? Nos hemos “llenado de anticonceptivos” hasta la muerte mientras alimentamos el deseo “normal” con lujuria, narcisismo, misoginia, misandria y abusos de todo tipo.  Para algunos, el amor entre personas del mismo sexo parece una opción consoladora en medio de una mina de hostilidad masculina-femenina que poco se parece a la “complementariedad genuina”.

Verdad 4: Aunque es útil comprender por qué algunos somos más vulnerables que otros a la realidad LGBT+, cada uno de nosotros debe responder a Dios sobre lo que hicimos con nuestros cuerpos, incluidas nuestras emociones heridas y nuestros deseos sexuales sesgados.  Ésa es una de las razones principales por las cuales existe Aguas Vivas: ayudar a todas las personas —solteras o casadas, católicas o protestantes, “homosexuales” o “heterosexuales” con desórdenes — a prepararse para decirle a Jesús: “Con este cuerpo me he inclinado ante un solo Dios y uno solo”.

Verdad 5: La mayoría de las denominaciones protestantes históricas ahora son idólatras en su comprensión de la homosexualidad.  Después de décadas de “diálogo” con la comunidad LGBT+, la mayoría ahora ha prometido lealtad a la bandera del arcoíris.  Y ya no defienden la castidad como algo razonable para los jóvenes.  Cada denominación que cede a las libertades LGBT+ (ordenación y uniones “homosexuales”) inicia un lento suicidio.  Pierden a miembros hasta que no quedan más.  Dios no bendice a la Iglesia que tolera la inmoralidad sexual ¿Recuerdan a Tiatira? (Ap. 2: 20-23).

Verdad 6: Los obispos católicos de todo el mundo se reúnen en todo el mes de octubre para crear un documento serio sobre cómo la Iglesia debe tratar con los adultos jóvenes.  Como mencioné anteriormente, los asuntos LGBT+ se incluyen en este documento de trabajo el cual, de ser aprobado por el Papa Francisco, será vinculante para la Iglesia en general.  El Padre James Martin tiene sus huellas por todas partes, incluido el llamado al diálogo interminable con la comunidad LGBT+, “la Iglesia que escucha”… quien debe optar “por el diálogo como su método y estilo”.  Escúchenme: yo he soportado tres décadas de “diálogo” sobre asuntos LGBT+ con todas las denominaciones principales.  Su fin es la muerte.

Verdad 7: Ahora es el momento para que la Iglesia defienda su verdad sobre la castidad infundida con la misericordia del Todopoderoso.  Escuchamos a los pecadores y los llamamos a unirse a nosotros en el camino hacia la integración —la meta de Jesús para todos Sus seguidores.  Eso nunca ha cambiado.  Únete a nosotros en oración por los próximos 40 días a partir de este miércoles 10 de octubre.  Oraremos para “convertirnos” en buenas nuevas para nuestros seres queridos LGBT+.  Y elevaremos el Sínodo de la Juventud, con la esperanza de que los sabios obispos defiendan la exquisita enseñanza moral de la Iglesia como las buenas nuevas para una generación que perecerá sin ellas.  No debemos tener miedo ni ser intimidados.  La verdad es a la vez generosa y firme.  La verdad nos hace libres.

 

 

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