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Maravillosa Herida

El cuerpo quebrantado de Jesús desató un río de sanidad, no sólo para nuestras heridas personales, sino también para las enormes divisiones que enfrentamos nosotros como Su cuerpo, la Iglesia.  Estas divisiones son muchas y complicadas.  Sin embargo, ¡cuán poderoso es el torrente de la sangre, agua y Espíritu en los quebrantados que buscan “alcanzar la perfección en la unidad” (Jn 17: 23)!cross-crus

Yo participo un poco en la herida entre Católicos y Protestantes.  Ésta se siente cuando escucho hablar a cualquiera de las partes con cierto aire de suficiencia sobre los errores del otro.  Cuando lo hago, yo me aferro al Crucificado y dejo que una corriente fresca de misericordia mantenga limpia la herida.  Cada vez más, ese ardor y esa misericordia parecen definir nuestro ministerio Aguas Vivas.

En la víspera de nuestro ayuno de 40 días por la Iglesia, yo tuve el privilegio de visitar Santiago de Chile, donde Ruth Olave y su equipo han excavado un pozo profundo de “agua viva” en la Iglesia La Viña allí.  Originalmente yo ayudé a darles la visión de hacer Aguas Vivas una década atrás como un hermano evangélico.  La semana pasada yo regresé como Católico.

Es difícil para los norteamericanos comprender la herida histórica entre Católicos y Protestantes en América del Sur.  Mientras que los Católicos siguen siendo una minoría en la cultura religiosa diversa de EEUU, los Católicos rigieron la iglesia y el estado en el sur.  A pesar de la independencia del dominio español hace más de un siglo, la Iglesia Católica Romana sigue predominando y con frecuencia ha discriminado a los Evangélicos.  Combina eso con los antiguos Católicos “nacidos de nuevo” que rechazan su historia como falsa y los Católicos serios que ven a estos “fanáticos sectarios” como falsos.  ¡Heridos!

A la luz de nuestro amor por los demás, el equipo de líderes evangélicos de Aguas Vivas de Santiago tenía ciertas preocupaciones acerca de nuestro nuevo enfoque de “iglesia integral” para el programa.  Yo entré en nuestro tiempo juntos sin saber cómo responder a todas sus preguntas, las cuales surgían de forma rápida y fuerte durante las reuniones en las cuales muchos líderes expresaron su inquietud sobre la influencia Católica, el deseo de trabajar con los Católicos, etc.

Todo lo que pude hacer fue ocultarme en las heridas de Jesús.  ¡Allí es donde está el agua!  Nunca puedo llegar a conocer completamente el sufrimiento del otro debido al conflicto religioso pero puedo sentir mi propio dolor y refugiarme en Su costado misericordioso.  Las respuestas fluyeron del amor, aunque titubeantes e imperfectas.  Hacia el final de nuestro tiempo juntos, acordamos caminar juntos en el amor por cualquier persona quebrantada que buscara misericordia.  En Cristo, el único fundamento (1ª Co  3:11), construiremos juntos.  Sólo las Aguas Vivas –Su misma misericordia— hacen un camino.

 

 

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