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No Hay Lugar Como el Hogar

“Yo fui testigo de la gloria de Dios en cada vida quebrantada”.  Participante de Aguas Vivas

Acabamos de terminar nuestro grupo de Aguas Vivas en la Iglesia St. Thomas More en Kansas City.  Fue un grupo duro —un puñado se retiró y las necesidades profundas que quedaron en el grupo parecían abrumadoras.  Ayudó el hecho que nos reuníamos en el santuario donde constantemente estábamos atraídos hacia el enorme Crucifijo sobre el altar, un recordatorio de que Él estaba asumiendo lo insoportable.  Justo debajo, levantamos una imagen de 10 pies de la Divina Misericordia donde el flujo de sangre y agua se elevó en medio de nosotros.  Terminamos el grupo renovados, agradecidos.  Algunos miembros y líderes del equipo comentaron:

“Yo vine a Aguas Vivas esperando que otros me sanaran.  Y encontré un grupo de personas que buscaban a Jesús por sanación quienes me dirigieron a Él.  Ahora yo le miro a Él”.

“Yo soy un dador en mi iglesia, alguien a quien otros miran buscando sanación.  Aguas Vivas centró la atención amorosa del Padre en mis necesidades.  Estoy aprendiendo a escuchar Su voz en áreas particulares donde lo necesito más que nunca”.

“Ya no tengo tanto miedo de mi quebrantamiento.  Puedo confiar en Dios cuando Él revela las áreas de ceguera y profunda necesidad en mí.  Estoy lo suficientemente seguro en Su amor para ver las cosas tal como son, confiado de que Su verdad es mi libertad”.

“Estoy en una temporada dolorosa y vulnerable de mi vida.  He renovado mi amor por Cristo Crucificado; mi herida me invita a una intimidad más profunda con Él”.

“¡Me encanta la Divina Misericordia! A través de los ojos de mi corazón, ahora veo que mi atracción hacia personas del mismo sexo tiene un lugar a donde ir.  Estoy lleno de nuevas misericordias para dar a medida que avanzo”.

“En mi vida cotidiana, estoy rodeado de personas que no pueden preocuparse menos por la santidad.  En Aguas Vivas descubrí a un pueblo cuya prioridad es crecer en santidad.  Estoy agradecido de haber encontrado compañeros de camino; debo tenerlos”.

“Como un líder de grupo pequeño, yo me aparecía vacío cada semana.  Y cada semana, cada miembro del grupo pequeño traía su don y Dios nos llenaba a todos.  Él es el sanador y usa a cada miembro.  La sanación no recae en mí”.

“Yo nunca antes había dado una enseñanza con este material.  Cuando lo hice, Dios confirmó la obra que Él hizo en mí y me llevó más profundo”.

“Ahora tengo una misión: dar a conocer esta ofrenda a las conexiones de mi iglesia.  Quiero que Aguas Vivas fluya donde yo vivo”.

“Esta parroquia tuvo un sacerdote abusivo años atrás cuyo pecado salió a la luz posteriormente, creando escándalo y el escepticismo conocido de que la Iglesia daña a los vulnerables en lugar de sanarlos.  A través de Aguas Vivas, yo discerní que Jesús está recuperando terreno del enemigo.  Dios a través de Su Iglesia sana a Sus corderos”.

Abbey cerró nuestra última reunión recordándonos que Aguas Vivas es una puerta abierta, una comunidad de sanación donde uno puede volver a entrar en cualquier momento.  Es un lugar donde Jesús redirecciona nuestro enfoque hacia Él mismo de una manera segura pero desafiante.  Es un hogar de sanación donde nosotros también nos convertimos en “hogares” seguros para que otros lo conozcan más a Él.

 

 

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