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Nombrando a las Personas en la Verdad

“Así que de ahora en adelante no consideramos a nadie según criterios meramente humanos”  (2ª Cor 5:16).

LGBT+ no lo es.

Nosotros debemos nombrar a las personas por quienes realmente son.  Todos pierden cuando hacemos caso a los nombres falsos de las personas según los sentimientos de atracción al mismo sexo u otras expresiones de desintegración de género.  Nosotros como cristianos debemos ser los primeros en invitar a otros a alinear el lenguaje con la visión de Dios para con la humanidad.  Él nos creó y debe ser honrado en la forma en que vemos y lo que decimos sobre los demás.

Yo me rehúso a llamar a alguien “gay”, “transgénero” o “heterosexual”.  Yo veo a un hombre o una mujer, hechos a la imagen de Dios.  Independientemente de estar separados de Él, cada persona es profundamente amada por el Padre quien a través de Su Hijo busca a cada uno como Su hija o hijo amado.  Él nos llama a integrar nuestro don de género aprendiendo cómo ser amigos (no romántico) de nuestro propio género y honrar al otro como un bien esencial.

Nosotros nos disponemos para problemas cuando adoptamos el lenguaje LGBT+.  Al hacerlo, empoderamos a los sistemas para que otorguen un estatus de “grupo de personas” a una variedad cada vez más variable de “Yo” de género.  Esto resulta peligroso para los cristianos.  La semana pasada, la Corte Suprema de Canadá decidió quitarle la acreditación de escuela de grado a la Facultad de Derecho de la Trinity Western University porque esta universidad cristiana acreditada insiste en que sus estudiantes se abstengan de la intimidad sexual fuera del matrimonio, un requerimiento que los activistas LGBT+ consideran “discriminación”.  La Corte dictaminó que la cláusula de abstinencia “impediría que los estudiantes LGBT+ asistieran a la Facultad de Derecho y les causaría daño”.  Guau.  El estado insiste en que la moralidad cristiana se doblegue ante un grupo de gente inmoral quebrantado que pretende ser un “grupo de personas”.

No muy diferente del proyecto de ley AB 2943 en California.  Basado en las falsas suposiciones de que las personas están intrínsecamente concebidas como “gays” o “transgénero” desde la primera infancia y quedarán devastadas por algo menos que una boda “gay” o una “reasignación” de género, el estado ahora busca eliminar cualquier otra opción.  En otras palabras, el estado busca hacer fraudulenta la decisión de una persona de reconciliarse con quien Dios dice que él/ella es.  Nosotros luchamos contra el engaño con un lenguaje apropiado.  Todos pueden elegir si desean integrar su género; nosotros basamos nuestro camino, y las palabras que lo describen, en nuestro Creador y Redentor.  Él es autor de la claridad, no de la confusión.

Hablando de confusión, la Christian Ministry Alliance, CMA (Alianza de Ministerios Cristianos) —una denominación orgullosamente basada en la Biblia con muchas buenas expresiones en Kansas City— ha sido significativamente influenciada por el enfoque “gay cristiano” de Wesley Hill.  Hill abraza su atracción hacia el mismo sexo como identidad, impermeable al cambio, pero se aferra a la abstinencia.  Me parece confusa esa división entre ser y hacer.  Lo mismo hace un hombre identificado como “gay” en nuestra ciudad que fue ordenado como ministro de la CMA y que engaña a otros con su lenguaje y testimonio.  Él no busca una mayor integración en su Yo sexual y muestra una sensibilidad “gay” en su identidad y relaciones con otros hombres.  Él puede estar libre del comportamiento hacia el mismo sexo pero no es casto, está desintegrado.  ¿Qué se puede esperar de alguien que se declara “gay” como un ministro cristiano y guía a otros en consecuencia?

Finalmente, nosotros vemos el impacto de esta confusión en los más vulnerables.  El periódico New York Times celebró a dos “hombres” que tuvieron un bebé —en realidad, una mujer que pretende ser hombre.  Este artículo de página completa trató de normalizar a las diversas familias durante el mes del “Orgullo” y terminó mostrando el caos que se produce cuando se alienta a las personas a asumir falsas identidades.  Honestamente, su historia descendió a tal confusión que incluso el que dio a luz señaló: “Esto no es verdadera vida; es una telenovela loca”.  Eso puede ser un grito para los adultos consentidores, pero ahora hay un niño involucrado que está sujeto diariamente a sus tortuosos cuidadores.

Sin consentimiento.  Eso es nada menos que abuso infantil, y todos los que defienden las diversas expresiones LGBT + sin tomar en cuenta la voluntad y el camino de Dios son cómplices de estos crímenes.

Los cristianos se vuelven insípidos y apáticos cuando comienzan a adoptar la jerga LGBT+.  Llamen a las personas en la verdad.  Vean y digan según la voluntad de Dios para con nuestra humanidad de género.

 

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