Casa > aguas vivas > ¿Pastores Amorosos?

Bien.  Yo tengo un gran pastor.  El Padre Justin es ortodoxo y ciertamente humano: muy rico, un poco noble pero no engreído.  Su confianza en la misericordia lo libera para ser un pecador pero no peligrosamente.  Su porte sólido como padre me libera para exhalar.  El impacto de la integridad de un pastor me hace querer orar por todos los pastores que conozco.  Ese será nuestro enfoque de oración de la Cuaresma durante los próximos 47 días.  ¿Quieres conectarte con tus pastores y unirte a nosotros?

Yo oro por los pastores porque si no lo hago, quedo atrapado en juicios mezquinos que se convierten en desconfianza.  Seamos realistas: nosotros somos consumidores —glotones espirituales— cuando se trata de nuestros líderes.  Añádanle a eso el lente virtual global que los tacha de pedófilos en el peor de los casos, abusadores en el mejor de los casos, y podríamos confesar que vemos a los pastores “a través de un cristal oscuramente”.  Yo envié un artículo sobre pastores el año pasado a Justin y él comentó suavemente: “Suenas enojado…”

Enojado.  Lo entendí.  Él estaba en lo correcto.  Yo llevo armas ocultas cuando se trata de los pastores divididos que amenazan con dividir a los demás.  Pero mi cautela oculta una verdad más profunda: la ira humana tiende a frustrar la justicia de Dios (Sant. 1:20).  No busco más allá de mis propias divisiones —fisuras personales irritadas por una gran cantidad de elementos externos.  Mi enojo autodirigido, o el de otro, no me sana.  Cualquiera de los dos me pone enfermo y triste, inclinado a aislarme y mentir contra la verdad.  Sólo esta mirada del Amor, este Jesús quien me mira amable y constantemente, me libera para evitar los pequeños ídolos y proceder (aunque temblorosamente) para ofrecer a los demás mi mejor Yo.

Si eso es cierto para mí, ¿por qué niego eso para los pastores? ¿Por qué desvío la luz del amor de ellos en vez de ofrecerlos a Aquél cuyo amor nos sostiene y dignifica a cada uno de nosotros, si tan sólo nos abriéramos a Él?

Últimamente yo paso mucho tiempo en Adoración —enfocándome en la Presencia Real de Jesús en la Eucaristía— confesando sin palabras que Él es todo y nada más importa mucho excepto Su mirada de amor sobre mí.  Sobre nosotros.  Cuando pienso en la tarea exigente, inherentemente frustrante, nunca completada, generalmente solitaria de pastorear, sé que sólo el vínculo íntimo de amor de Jesús con cada pastor puede sanar lo que le aflige.  Y mientras me detengo en Sus atrios, puedo traer a estos líderes conmigo y ofrecerlos también, pidiéndole a Él que brille sobre ellos y que los llame del frío y ser amados por un momento.

Yo estoy en deuda con un libro sobre oración por los pastores —In Sinu Jesu— escrito por un monje para sus compañeros sacerdotes.  El autor escucha, y Jesús nos habla: “Haz esto, Adórame, y espera en Mí, y verás con asombro que yo haré todo lo demás.  Aquí sólo hay un obstáculo para Mi plan, y es que pierdes la gracia por la cual te traje aquí al distraerte y dejarte consumir por un montón de otras cosas.  Sé fiel a lo que es esencial, que estés Conmigo —y todo lo demás se te dará en recompensa” (Mt 6:33).

Nosotros en el Ministerio Desert Stream renunciaremos a las distracciones en esta Cuaresma para que podamos permanecer más tiempo ante Aquél quien nos hace íntegros y quien puede hacer lo mismo por nuestros pastores.  Renunciemos a nuestros lamentos y pongamos a nuestros pastores ante el amable rostro y el corazón de Jesús.

Estoy incluyendo un programa de cuándo nosotros en el Ministerio Desert Stream estaremos orando una vez a la semana.  Además de seguirnos semanalmente, ¿puedo pedirte a diario que levantes a tus pastores usando esta sencilla oración?

“Padre, te ofrezco el Precioso Cordero de Dios para mi purificación y sanación, y para la purificación y sanación de los Pastores_______________________.  Te pido que Tú Jesús hagas brillar la luz de Tu misericordioso rostro Jesús sobre____________________; Espíritu Santo, rompe el dominio del desánimo, e infúndeles la gracia de detenerse ante Tu amor.  Que Tú te conviertas en su universo”.  Amén

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