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Por Qué Debemos Hacer que Nuestros Matrimonios Funcionen –

El matrimonio conformado por Ed y Christine inauguró la semana pasada nuestra conferencia denominada “El Género Importa” en Pasadena, California.  Ellos hablaron francamente de cómo Jesús y Su Iglesia estaban ayudándolos a ser buenos dones el uno para el otro a la luz de sus temores y fallas.

El matrimonio saludable es el cimiento sobre el cual nosotros como comunidad podemos llamar a todas las personas a la castidad —a la integración legítima de nuestro género, así como el autocontrol y la confianza para ofrecernos nosotros mismos para el bien de la otra persona.  Si el matrimonio cristiano se tambalea, nosotros como Iglesia tenemos poca autoridad para llamar a las personas alimentadas por las fantasías LGBT+ a la castidad.

¿Cómo es eso?  La nueva libertad de hoy en día para cambiar el propio género o para intentar trascender el género por completo no apareció solo de la nada.  Tal vez ésta se origina en nuestra cultura del divorcio “sin culpa” en la cual los hombres y las mujeres sacrifican a sus hijos en el altar de los votos rotos, la forma rápida de convertirnos en una sola carne y luego nos arrancamos a la otra persona cuando las cosas se ponen difíciles.  “Difíciles” significa desilusión de muchos tipos —generalmente proveniente de la percepción de que esta persona no entregó las cosas buenas.  Así que seguimos adelante.  Creamos nuestra propia libertad, distinta de la severa advertencia de Jesús de que “lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre” (Mt 19: 6).

Hoy en día empleamos la “gracia” para dar a los cristianos la libertad de romper los votos y volver a comprometerse con modelos más sexys como si Dios estuviera dándoles una “segunda oportunidad”.  Realmente me sorprende nuestro uso indiscriminado de las Escrituras, nuestra mentalidad consumista, nuestro desprecio por el cónyuge, y especialmente por los hijos del divorcio que no tienen voz.  En las sabias palabras de la Dra. Rebecca Morse: “Les damos a los adultos todas las libertades que deseen, luego dejamos que los hijos tomen todo lo que estos adultos quieran darles”.

Nosotros creamos nuestra propia libertad.  Sobre la falla del divorcio “sin culpa”, una persona con atracción hacia el mismo sexo crea su propio destino ‘gay’; una mujer seriamente infeliz con su género comienza su transición a otro “Yo”.  Una falsa libertad conduce a otra.  Y en nuestra esencia, sabemos que nuestro compromiso ahoga nuestro testimonio de la bondad del orden de Dios —la Cruz que nos permite permanecer fieles a lo que Él nos pide a nosotros y a toda la creación.

Así que volvemos a la Fuente: Jesús y Su llamado eficaz para que nuestros matrimonios funcionen.  Un panel de 4 parejas —dos tocadas por la vieja idolatría tradicional y dos por la idolatría de la atracción hacia el mismo sexo compartieron incisivamente en nuestra Cumbre de Líderes de Aguas Vivas el fin de semana pasado.  Ellos hablaron con gozo sobre el amor y el dolor y el poder de Cristo para liberarlos una y otra vez para cumplir sus votos.  Él es fiel con quienes eligen el bien de la otra persona.  Y quienes humildemente involucran a sus hermanos en Cristo para hacerlo.  Más que nada, nosotros queremos que Aguas Vivas fortalezca la casta “entrega de dones” y fortalezca así a toda la Iglesia para disfrutar de la libertad de los mandamientos de Dios.

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