Casa > Blog De Andrew > Presunción y Oración

Presunción y Oración –

Entre las líneas de lo que conocemos y lo que no conocemos, nosotros oramos.  La impotencia del no conocer nos invita a las profundidades de la misericordia.  Allí muchas aguas no pueden apagar el amor (Cant. 8: 7).  Más profundo que el remolino de la sospecha y el temor, descubrimos una corriente cálida que nos envuelve y nos carga como una madre arrulla a su niño recién nacido.  Santa Faustina tiene razón: “Estamos más cerca de Dios en Su misericordia que un niño recién nacido del corazón de su madre” (Diario, #423).

Lo que conocemos: el Papa Francisco recibió la renuncia del Cardenal Wuerl por colaborar con el abusador homosexual McCarrick, luego calificó a Wuerl de noble y lo colocó en un comité que seleccionará a los futuros obispos de Estados Unidos.  ¿Qué tipo de mensaje mixto es ése?  Las personas abusadas sexualmente por adultos tienen una herida que sólo Jesús puede sanar; las personas abusadas por el clero luchan incluso para decir Su Nombre.  Que comience el juicio en nuestra casa, oh Dios.  Oren pidiendo valor para que el Papa Francisco manifieste con una espada y no con un beso su intolerancia en cuanto al abuso sexual cometido por el clero y sus colaboradores.  Debe perder amigos inteligentes y leales a fin de recuperar nuestra confianza.

Lo que no conocemos: la intolerable presión de guiar al mayor grupo de cristianos en el mundo.  Señor, ten piedad del Papa Francisco.  Que él esté más cerca de Dios en Su misericordia que un niño recién nacido del corazón de su madre.

Lo que conocemos: el Presidente Donald Trump dice/hace lo que quiere si es verdad o no, se rehúsa a admitir las malas acciones, y aniquila a los que se interponen en su camino.  Oh, por cierto, él es el más fiero defensor del derecho a la vida de un bebé que cualquier otro presidente.  Oren por su éxito en detener los derechos pro-aborto en Estados Unidos.

Lo que no conocemos: la intolerable presión de guiar al país más poderoso de la tierra.  Y por qué nadie tiene el poder de frenar su parloteo.  Señor, ten piedad de Donald Trump.  Que él esté más cerca de Dios en Su misericordia que un niño recién nacido del corazón de su madre.

Lo que conocemos: el Sínodo de la Juventud (en su mayoría obispos ya mayores) continúa hasta finales de octubre e incluye una lucha para expandir la asimilación por parte de la Iglesia de las identidades y familias “diversas” (LBBT+).  Oren para que los defensores de la imago dei —lo que significa ser humano— prevalezcan.  Oren también para que el fuego emerja entre los líderes ortodoxos y sean más capaces de conectar con una generación acerca de cómo Jesús restaura vidas.

Lo que no conocemos: cómo siglos de compromiso clerical (con otros adultos) y abuso (de niños) han bloqueado los canales de sanación para los quebrantados sexuales en toda la Iglesia Católica.  En la medida en que los secretos y las mentiras aún nos mantienen atados, Señor, ten misericordia.  Que la Iglesia que todavía sigue siendo expuesta esté más cerca de Dios en Su misericordia que un niño recién nacido del corazón de su madre.

Lo que conocemos: nuestros hijos están extraviándose en un desierto de verdades a medias empoderadas por un impulso irracional hacia el exhibicionismo (Hmmm, suena como mis años de adolescente…).  Ellos parecen haber perdido de vista a cualquier “Padre” que podría llamarlos hacia algo más sólido y más alto que su última fantasía.  Crear su propio universo de género es un ejemplo dramático.  Oremos por Jesús, quien siempre muestra los corazones dispuestos a Su Padre, para que guíen a nuestros seres queridos hacia el verdadero amor e identidad.

Lo que no conocemos: lo que realmente está sucediendo en el interior de nuestros seres queridos.  No podemos conocer los sentimientos más profundos de otra persona y debemos respetar esa brecha.  Solo piensa en lo que ahora sabes sobre ti.  No te has ocultado todos estos años; ¡Simplemente no podías verlo todavía!  Así también sucede con las personas que amamos.

Para que en estos cuarenta días de Convertirnos en Buenas Nuevas, nos desaceleremos, oremos y clamemos pidiendo misericordia para que las pocas palabras que digamos puedan ser un puente hacia el amor del Padre.  Nosotros impartimos mejor cuando damos a partir del desborde de este vínculo divino de amor.  Que nosotros y nuestros seres queridos estemos más cerca de Dios en Su misericordia que un niño recién nacido del corazón de su madre.

 

Download PDF

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*