Casa > Blog De Andrew > Resurrección: ¿El Lado Equivocado de la Historia?

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“¡Les infundiría nuevos bríos con la boca; les daría consuelo con los labios!” (Job 16:5)

Hablé con él claramente de los peligros del “matrimonio gay”, y el poder de Jesús y Su iglesia para elevar a los “homosexuales” hacia la integridad.  El obispo serio me imploró: “¡Pero nosotros no queremos estar en el lado equivocado de la historia!”

Entiendo su dilema.  Anoche mientras revisaba los canales de TV durante 15 minutos, fui testigo de parejas del mismo sexo besándose para celebrar las victorias del “matrimonio gay” en Pensilvania y Oregón, un segmento sobre el patinador Johnny Weir quien junto con su compañero llevaban la cara llena de maquillaje y el cabello abombado, seguido por el “testimonio” de un antiguo infante de marina que estaba en el proceso de someterse a un cambio de sexo.

Lo malo parece bueno.  Para algunas personas, por fin estamos entrando en razón en relación con la “diversidad de género”.  Al decir verdad, estamos siendo testigos de una mezcla de ceguera moral y quebrantamiento personal que mezcla el fundamento más básico de la humanidad: lo que significa ser hombre y mujer.  Y digo “moral” porque las decisiones que tomamos con respecto a lo que hacemos con nuestras tendencias (ya sea unirse con un amigo del mismo sexo, parecerse al sexo opuesto, o cortarse los propios genitales en un esfuerzo por “convertirse” en el otro género) implica hacer elecciones sobre lo que es correcto e incorrecto.

Nosotros tomamos estas pistas esencialmente de lo que nuestra cultura llama bueno y malo.  ¿El nuevo normal, en lo que respecta al género?  Todo vale.  En el nombre de la justicia, invocando la igualdad racial, la cultura occidental casi ha deconstruido la identidad de género y ha hecho que su formación quede nula y vacía, con la advertencia añadida de que si tú no estás de acuerdo con las opciones de género de otra persona, tú eres un “enemigo”.

Mis hijos lo saben mejor.  ¿Saben por qué?  Ellos fueron criados entre decenas de hombres y mujeres a quienes Jesús resucitó de entre los muertos de las decisiones homosexuales y transexuales, incluyendo su padre.  Por supuesto que ellos pueden discernir como cualquier persona honesta que un infante de marina vestido de drag queen necesita ser sanado, no más hormonas, y que lo último que Johnny Weir necesita es más tiempo de cámara.  Más allá de eso, mis hijos saben que las personas que se inclinan hacia su propio sexo o a identificarse con el otro género necesitan al Dios que se inclina para encontrarnos en nuestro género.  El Dios Resucitado nos da lo que necesitamos; Él nos libera para que reanudemos la travesía hacia la realización de lo que significa ser hecho a Su imagen, hombre y mujer.

Su Resurrección cambia la conversación de las decisiones sin salida en esperanza.  Cuando Jesús resucitó de entre los muertos, Él redefinió la esperanza y la historia misma.  Los líderes religiosos judíos y líderes políticos romanos convergieron en el lado “correcto” de la historia; ellos parecieron crear un frente formidable a la influencia futura de este “Jesús”.  Sin embargo, la muerte no pudo retenerlo, no más que el “Yo” homosexual o transgénero necesita definir a las personas que le acogen a Él en sus conflictos de género.  Su legado emergió de la tumba, al igual que el nuestro.

Lo que necesitamos hoy en día son testimonios valientes de personas resucitadas de entre los muertos de este tipo de conflictos.  ¿De qué otra manera podemos enfrentar a los testigos que proclaman lo contrario?  Si alguna vez hubo un momento para nosotros que hemos recibido sanidad en nuestras identidades de género en decirlo, es ahora.  Nuestro silencio es mortal para una generación que ya no cree que la Resurrección se aplique a las distorsiones de género.

Nosotros los de la Resurrección posiblemente tengamos que soportar más desprecio de lo que nos gustaría por este tipo de testimonios, por defender las opciones vivificantes por los quebrantados de género.  Al menos estaremos en buena compañía.  Los verdaderos cristianos por lo general parecen estar en el lado “equivocado” de la historia.  Y sufrir por ello.  Cuán preciosa es esta oportunidad para declarar lo que es correcto y soportar la oposición de los hombres.  ¡El Dios viviente está de nuestro lado!

 “¡Pero tengan cuidado! Presten atención y no olviden las cosas que han visto sus ojos, ni las aparten de su corazón mientras vivan.  Cuéntenselas a sus hijos y a sus nietos” (Dt 4:9)

 

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