Casa > aguas vivas > ¿Resurrección?

Incredulidad.  Eso es lo que más me llamó la atención sobre la resistencia de un querido amigo a mi afirmación de que Jesús realmente puede restaurar y restablece a las personas identificadas como LGBTQ+ hacia la integridad.

Mi amigo es inteligente y está rodeado de cristianos parlanchines que se quejan de su derecho a ser “gay” o a tener “matrimonios de orientación mixta” u otros bocados no digeribles.  Todos profesan la ortodoxia.  Ninguno es consciente de lo mundanos que se han vuelto.  Sus pequeños reinos reducen la autoridad del Reino.  Un arcoíris grande, y un Jesús pequeño.

Quizás en el calor y la lucha, las personas vulnerables retiran lentamente la confianza en Él para confiar en su experiencia sexual.  Lo entiendo.  Puede ser difícil rendirse y permanecer rendido.  Esperar es difícil.  Incluso entonces podemos dejar de verlo a Él, brillante como el amanecer pero aún esquivo para los ojos y los oídos apagados.

Yo encontré un extraño consuelo de la respuesta de los discípulos al Jesús Resucitado.  A veces despistados (Jn. 21: 4; Lc. 24:25), demasiado asustados para hablar (Mc. 16: 4), o sencillamente incrédulos y llenos de dudas (Lc. 24:38; Mc. 16:13; Mt. 28:17), los discípulos lucharon por comprender al Jesús Resucitado.

Esto me recuerda a mis amigos que no pueden confiar del todo en que Jesús pueda romper el dominio del deseo desordenado y reordenar nuestras pasiones.  Resucitado, habiendo asaltado las cavernas del pecado y la muerte, Jesús todavía no puede levantarnos de nuestras tumbas LGBTQ+. 

Él puede.  Sí, debemos estar de acuerdo con nuestro entierro y contar como viejas construcciones de identidad muertas.  Él nos da poder para confiarnos completamente a Él, una y otra vez.  Y en Su amor misericordioso —brillante, implacable, tierno y en sintonía con nuestras necesidades más profundas— Él nos da misericordia por los detractores.  En vez de endurecernos como reacción a la incredulidad, nosotros la contrarrestamos con corazones ablandados y recién purificados.  Los perdonados cantan una mejor canción, declaran una palabra más verdadera que los cínicos que aún no han recibido la gracia del encuentro divino.  Jesús Resucitado nos resucita una y otra vez.  Uno más grande vive en nosotros.

Ahora vivimos para confirmar a la verdadera persona a nuestro lado, convocando la nueva vida que brota en él o ella.  Los que hemos sido resucitados ahora vivimos para resucitar a otros.

El amor generoso exige que evitemos la incredulidad.  El enredo con las tradiciones de los hombres sofoca la nueva vida.  La libertad es notablemente sencilla para aquéllos que creen.  ¿Resurrección?  Nuestras vidas dependen de ella.

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