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Andy and Sue

 “El celo por Tu casa me consumirá” (Jn 2:17)

Sue Hunt volvió a Jesús mientras consideraba ordenarse como monja budista en la región Ubon de Tailandia.  Siendo una mujer inglesa con un profundo historial de confusión de género, ella buscaba en el Budismo un alivio de lo que parecía una herida incurable.  La idolatría implícita en su espiritualidad y sexualidad le falló; la búsqueda de la verdad por parte de Sue continuaba.  Jesús le ofreció nueva Vida, y un camino sobre el cual la misma “agua viva” de Dios pudo comenzar a transformar el desierto de su alma en un jardín.

Yo comencé a colaborar con Sue en el ministerio en el año 1997.  Desde entonces, ella ha labrado un surco recto para liberar el “agua viva” dondequiera que ella va.  Ella ha regresado recientemente a Ubon para equipar a las iglesias para que liberen el “agua viva” a todos los que la buscan.  Yo escribo esto desde Tailandia donde estoy colaborando con ella una vez más para ayudar a limpiar la casa de Dios del efecto pesado de la idolatría y prenderle fuego a esa casa con el ardiente amor de Jesús.

Las necesidades son muchas: Tailandia siempre ha sido un precursor mundial de la transexualidad, una tierra que le da un lugar particular a los “lady-boys” (prostitutos transexuales) quienes actualmente conforman un 10-15% de la población masculina.  Estos jóvenes emulan las artes seductoras de algunas mujeres tailandesas que se arreglan desde una temprana edad para prostituirse a los extranjeros adinerados.  Los niños con frecuencia son empleados en este horrible intercambio de carne por dinero.  Más típicamente, la fornicación y el adulterio florecen en medio de los adultos que se inclinan a sensualizar sus necesidades de amor.

Un río tóxico corre a través de la otrora tierra hermosa y pacífica, y deshumaniza a sus ciudadanos.  El Budismo lanza un fatalismo “pase lo que pase”, una tolerancia perezosa, sobre Tailandia que perpetúa los ciclos de degradación.  ¡Nada menos que el celo por Aquél que vino a expulsar de nuestros “templos” a los ídolos que nosotros hacemos del hombre y las riquezas lo hará!

La Iglesia tailandesa a menudo responde con una resistencia ineficaz y débil.  Ella se viste de prendas religiosas y costumbres, pero a menudo no confiesa su propia idolatría.  La cultura de honor de “guardar las apariencias” en Asia dificulta que la Iglesia en Tailandia aborde sus propios compromisos.  Lo que le ocultamos a Dios no puede sanar.  De este modo, nosotros como el equipo de sanación expusimos nuestros propios ídolos y la forma en que Jesús a través de Su Iglesia intercambió nuestras miserias por Sus riquezas.

Benjie compartió poderosamente cómo Jesús había llenado los vacíos en la formación de la identidad de su propio género.  Hazel y Noelle expusieron sus ídolos y la rígida, espléndida tarea de aprender a adorar a Aquél.  Como un ex-adúltero que había herido profundamente a su esposa, Mike lloró mientras describía la devastación de su esposa y la recuperación de su matrimonio. Donna expresó la vergüenza que sintió por una aventura que tuvo con un hombre casado, pero experimentó una gratitud más profunda por el perdón y la sanación de Dios.  Un hermano chino alabó a Dios por concederle un derecho de nacimiento después de crecer con un padre y su prostituta.  Una hermana tailandesa agradeció a Jesús por invitarla hacia una sanación más profunda por abuso infantil.

¡A través de la Iglesia!  Este es nuestro don para Tailandia, que la Novia de Jesús pueda representarlo bien a Él al reclamar Su imagen humana de entre las muchas imágenes falsas que nos impulsan y nos ridiculizan.  La sola apariencia de la religión no lo va a hacer; esto requerirá nada menos que un pueblo en el que Jesús expulsó los ídolos y quienes ahora queman con gratitud por Su amor fiel, furioso.  El celo por Su casa nos consume.

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