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Escribo esto en el Día de la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús: Su generoso amor por cada ser humano revelado en Su corazón perforado derramando todo lo que necesitamos para ser libres.  El Sagrado Corazón de Jesús destila el significado de la misericordia —tan profundo pero tan sencillo que un niño podría contemplar Su hermoso rostro y Su corazón herido y saber de alguna manera que toda lágrima puede encontrar su fin en Su abrazo.

Ustedes están leyendo esto en el tercer día de nuestra Capacitación Aguas Vivas aquí en Kansas City.  Lo estamos haciendo: 60 almas valientes apagaron sus computadoras y volvieron a entrar en la tierra de los vivos.  Nos reunimos por y para Su Sagrado Corazón; nos posicionamos ante Su río de Divina Misericordia y acogemos el torrente que purifica y la Presencia sanadora que nos restaura mientras nos ofrecemos Sus dones los unos a los otros.

La Divina Misericordia

Puedo decir sin exagerar que Su Sagrado Corazón es nuestro enfoque.  La Iglesia considera correctamente el corazón de Jesús como “el principal indicador y símbolo de aquel amor con que el Divino Redentor ama continuamente a todos los hombres” (CIC #478).  ¡Oh, cómo nos ama Él!  Nosotros ponemos nuestros corazones divididos y resecos ante el Suyo, el cual pulsa con misericordia por nosotros.  La Sangre habla una mejor Palabra y silencia el bullicio que de otro modo podría ahogar Su todavía pequeña voz de Amor.  ¡Habla Señor, Tus siervos están escuchando!  Ningún virus ni ningún disturbio, guerra ni rumores de guerra, fallos judiciales ni periodistas amarillistas nos separarán del Amor.

La vida real nos ha despojado de la autosuficiencia.  Huimos a los rediles de Su Sagrado Corazón, perforado por nosotros: Tú Jesús, asumiendo nuestro sufrimiento e impartiendo el consuelo que sólo Tú puedes dar.  La Divina Misericordia es como un imán que nos insta a nombrar cada pecado, cada herida, cada parte endurecida de nosotros que necesita ser tierna y nueva en Su torrente sanador.

Nuestro objetivo no es pequeño.  Si podemos descubrir de nuevo el Amor que lo cambia todo, entonces podemos regalar ese amor.  Podemos sanar a otros.  Como sanadores heridos, servimos a los quebrantados, siempre conscientes de nuestras debilidades.  Sí, Él nos contiene y nos sostiene, y lo hace a la luz de lo que todavía está siendo sanado.  No nos atrevemos a salir de Su corazón.  Sólo en unión con Él ofrecemos a los demás la misericordia que libera a cada corazón inclinado hacia el Suyo.

El Sagrado Corazón de Jesús siempre está inclinado hacia el nuestro.  Esa es nuestra esperanza, la Fuente del “Agua Viva”.  ¡Por favor oren por nosotros!  Que Su corazón agrande el nuestro y libere a través de nosotros un río de misericordia que cambiará el mundo, un pecador agradecido a la vez.

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