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Sube las Escaleras que Bajan

 

La Pascua nos invita a resucitar con Cristo y a ofrecer nuestras vidas a aquéllos que han perdido la esperanza en Su misericordia.  Nosotros resucitamos con esperanza y nos convertimos en mensajeros de esperanza.  Nuestra claridad está fundamentada en el duro hecho de que cualquier otra seguridad nos ha fallado.  La resurrección exige que admitamos que “todas nuestras posiciones en el campo de batalla de la vida están perdidas y que debemos abandonarlas” (Karl Barth).  Nosotros sólo permanecemos en Cristo.  Él brilla gloriosamente sobre nosotros los que somos reducidos a un solo pensamiento y una sola oración: “Jesús”.

Mi gozo radica en asociarme con personas quienes, conscientes de su quebrantamiento, permiten que Jesús se convierta en su plenitud y quienes viven esa verdad en el amor por todos los que lo buscan a Él.  Una de esas personas es Miguel Ramos, de Puerto Rico, con quien nos asociamos en Aguas Vivas.  Yo acabo de regresar de su isla para sumergirme en la comunidad sanadora que Miguel ha establecido allí a través de la misericordia de Dios.  Guau.  Déjenme contarles acerca del resurgimiento de Miguel para rendirse a Jesús.

Yo conocí a Miguel hace 4 años en nuestra primera Capacitación Aguas Vivas en México.  Él fue un actor bien conocido, guapo y confiado, en su isla de 4 millones de personas pero también fue reducido a Jesús en su lucha homosexual.  Él lloró la mayor parte de la capacitación.  Incapaz de arreglar su vida, él se confió a Aquél que pudo sacar lo bueno de su sufrimiento.  Él quería servir a los demás, pero sabía que tenía que ser reducido del llamativo personaje que él había cultivado.  Él necesitaba salvarse de sí mismo, hacerse humilde para manifestar a Jesús.

Dios es bueno en eso.  Miguel regresó cada año a la capacitación en México con nueva necesidad de sanación y estímulo.  Él confesó tener problemas con la iglesia y problemas con la mujer y cómo Dios parecía honrar sus esfuerzos sólo para frustrarlos.  Miguel perseveró.  Él llamó a las puertas de una nueva iglesia y derramó “agua viva” en cualquier persona que tuviera sed.  Surgieron tensiones relacionales y se derrumbaron hasta que él aterrizó en una familia de la iglesia que sólo le pidió que él se hiciera humilde y sirviera.  Él comenzó a dirigir nuestros grupos allí y encontró una base común profunda con los pastores y una visión de integridad: el objetivo expreso de esa iglesia es impartir integridad al hombre interior para llegar al mundo con el poder transformador de Jesús.  Miguel encontró el “hogar” donde está ayudando a otros a volver al hogar.

Nosotros visitamos a Miguel el fin de semana pasado en su iglesia donde impartimos enseñanzas y sanación.  Su gente testificó poderosamente de la esperanza que ellos han encontrado en la misericordia de Jesús.  Y Miguel encontró allí a una hermosa mujer —Ruth— con quien él está compartiendo en amor y servicio.  ¿El punto culminante de nuestro tiempo juntos?  En la ausencia inesperada de un líder de adoración, Ruth agarró el micrófono y comenzó a guiarnos en un hermoso momento de adoración; pronto se le unió Miguel quien se unió a ella en la más suntuosa de las armonías.  Juntos, los dos nos llevaron al cielo.  Salve el fruto de la rendición.  Jesús se opone a los orgullosos pero levanta a los humildes (Santiago 3: 6).  Gloriosamente.

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