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Torrente Aplastante

“Ellos pondrán sus ojos en Mí, Aquél al que traspasaron… y llorarán amargamente.  En ese día se abrirá una fuente para lavarles del pecado y de la impureza” (Zac 12:10, 13: 1).

Jesús reflejó la dura verdad.  El hombre indignado destrozó el espejo.  Dios tomó represalias liberando un torrente de misericordia divina de Su marco quebrantado, la única fuente que nos restaura con la verdad.

Barbara Taylor Brown lo dice mejor: “Yo recuerdo haber estado en un retiro una vez donde el líder nos pidió que pensáramos en alguien que representó a Cristo en nuestras vidas.  Una mujer se puso de pie y dijo: “Yo seguí pensando: ¿quién es la persona que me dijo la verdad acerca de mí mismo tan claramente que quería matarlo por ello?”  Jesús murió porque Él le dijo la verdad a todos los que Él conoció.  Él era la verdad, un espejo perfecto en el cual las personas se veían a sí mismas a la propia luz de Dios”.

El personal de Desert Stream ahora se reúne habitualmente para decirse la verdad acerca de las fortalezas y debilidades los unos de los otros.  Al igual que el fruto dulce y blando de la era terapéutica, nosotros nos deleitamos en bendecir los puntos positivos de la otra persona, pero nos preparamos para los puntos malos.  Nosotros nos estremecemos incluso de usar términos como “malo”, prefiriendo palabras como “fortalezas no cuestionadas”.

Lo que yo recuerdo de esas reuniones es lo “malo”.  No podía contar las “bendiciones”, pero he luchado en las primeras horas con la diferencia entre cómo yo veo la realidad y cómo otros ven la mía.  No he querido ahorcar a ciertos miembros del personal, pero he ensayado monólogos de “ponerlos en su lugar” antes de dormir.  ¿Cuánto más grande es la brecha entre la verdad de Dios y la nuestra?  La diferencia: al exponer nuestros propios engaños, Él se somete a nuestra aplastante respuesta y se ofrece a Sí mismo como el antídoto.

Él lo entrega todo —Su cuerpo perforado para nuestra purificación y quebrantado para ser nuestro pan, el alimento que nos hace íntegros.  Por nosotros los que estamos atribulados, susceptibles y demasiado fácilmente a la defensiva —derrama Tu “venganza” sobre nosotros este Viernes Santo, Buen Dios.

Barbara Taylor Brown nuevamente: “En presencia de Su integridad, nuestra pretensión se ve expuesta.  En presencia de Su constancia, nuestra cobardía sale a la luz.  En presencia de Su feroz amor por Dios y por nosotros, nuestra dureza de corazón es revelada.  Yo no soy peor que tú, ni tú peor que yo, pero déjalo a Él en el espacio y no hay espacio para esconderse.  Él es la luz del mundo.  En Su presencia, o caemos para adorarle o hacemos todo lo posible para extinguir Su luz.

Hoy, mientras Él muere, no le des la espalda.  Hazte mirar en el espejo.  Hoy nadie se escapa de ser avergonzado por Su belleza.  Hoy nadie huye sin ser descubierto por Su luz”.

 

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