Casa > aguas vivas > Verdadera Adoración 1

Nos acercamos a nuestro aniversario número 40 esta semana.  Estoy agradecido, lleno de paz y alabanza por Jesús.  Al trazar los avances y las fallas a lo largo de nuestras cuatro décadas, yo declaro con seguridad: “Señor, Tú estableces la paz en favor nuestro, porque Tú eres quien realiza todas nuestras obras” (Is. 26:12). 

En el fondo, Él se dio a conocer a mí, entregándose a este esclavo del pecado.  Mis ojos se abrieron para contemplar al Jesús-Salvador.  El conocimiento de Él me liberó para conocerme a mí mismo como un hombre creado para una mujer.  Él me ha empoderado para representarlo (de manera desigual, ¡pero siempre en serio!) como un esposo y padre.  Por esto me regocijo, en cuerpo, alma y espíritu —¡Oh Dios, Tú eres la Misericordia Todopoderosa, capaz de liberar a Tu creación de la idolatría y el autoengaño, y de liberarnos para la fecundidad!       

¡Lástima aquéllos que separan quién es Dios de quién Él los hizo ser!  Este engaño está creciendo en la Iglesia hoy —más que cualquier otra tendencia en nuestra cultura, lamento el engaño de los “cristianos LGBT+” que claman devoción a Jesús mientras se aferran a las viejas identidades y afectos que se originan en el padre de las mentiras, no en la Luz.  Ya sea el movimiento cristiano “gay” Revoice, el “puente” ardiente del Padre James Martin en la Iglesia Católica, la versión de Wesley Hill de “amistad espiritual”, o una gran cantidad de libros recientes sobre el tema (el autor del libro La AMS y la Iglesia de la Editorial IVP inclina su sombrero hacia la transformación y luego se detiene como un hombre sumido en su condición “gay”), el cuerpo de Cristo parece empeñado en hacer las paces con la “naturaleza” LGBT+.  ¿Nosotros Sus miembros hemos perdido de vista a nuestra Cabeza quien vino a redimir nuestras naturalezas caídas?  Dicha ceguera es gnóstica —separando nuestros espíritus de nuestros cuerpos y otorgando deseos desordenados para determinar la personalidad.

Todos necesitamos repasar Romanos 1: 18-32 —el discurso más sustancial en las Escrituras sobre la conducta homosexual.  San Pablo basa su comprensión del desorden sexual en quién es Dios y qué humanidad se basa en la “naturaleza”, lo que el Dr. Robert Gagnon define como “el orden material de las cosas”.  La mayor carta teológica de Pablo abre considerando a la humanidad responsable de discernir el Dios verdadero y por adorarlo en consecuencia.  O podemos hacer lo que Pablo describe como los excesos evidentes en Roma: negamos a Aquél y en la oscuridad perdemos de vista nuestro propio Yo creado, sexualmente hablando.  Este descenso de doble cañón en la idolatría es a la vez espiritual —la adoración de dioses falsos— y sexual, la adoración de la criatura en forma de lujuria homosexual (1: 24-27).

Temas complejos.  ¿Podría San Pablo acusarnos de cómo hemos separado nuestro conocimiento del Dios viviente de Su intención para con nosotros mismos? ¿De qué otra manera podríamos entender el desenvolvimiento del orden sexual en nuestros días? ¿Ha entregado Dios a los ciudadanos del siglo XXI a una rebelión lujuriosa, tal como lo hizo con los idólatras en los días de Pablo?

Agradecidamente, San Pablo en Romanos no condena a las personas sexualmente adictas, sino que invita a los judíos primero y luego al resto de nosotros al poder salvador de Jesús.  El Apóstol es claro: la dominación del pecado y la rebelión sólo puede romperse mediante la fe en Jesucristo.  ¿Cómo podemos ser salvados de nuestra idolatría nativa, ya sea un piadoso acicalamiento o una exótica tergiversación de los roles de género? ¡Clamamos a Jesús Salvador y lo adoramos!

Volvemos donde empezamos.  Jesús quien con el Padre nos hizo: lo adoramos.  Regresamos a Aquél que nos redime: Jesús rompe el corazón duro y disuelve su inmundicia.  Lo adoramos y somos sostenidos.  Avanzamos hacia nuestro futuro: adoración eterna de Aquél.  Destruimos la idolatría adorando a Jesús y permitiéndole que restaure nuestra verdadera personalidad, incluida nuestra humanidad sexual. 

Por darte a conocer, te adoramos Jesús.  Por liberarnos para ser quienes nos hiciste para ser, te adoramos.  Durante cuarenta años de discipular a otros para adorarte en espíritu y verdad, te alabamos, gloriamos y honramos.

“Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.  No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta” (Rom. 12: 1, 2).

Download PDF

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*